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Expertos hallan posible rastro de nave soviética en la Luna

Una pequeña esfera soviética tocó la Luna en 1966 y cambió la historia de la exploración espacial. Luego desapareció. ¿Dónde está Luna 9?

24horas.cl

Deutsche Welle

Luna 9 capturó esta imagen del Océano de las Tormentas en febrero de 1966, las primeras fotos tomadas desde la superficie lunar.

Martes 24 de febrero de 2026

El 3 de febrero de 1966, en pleno pulso de la Guerra Fría, una pequeña esfera soviética del tamaño de un balón de playa descendió sobre la superficie lunar. Tras varios impactos contra el suelo, la cápsula terminó por estabilizarse al desplegar cuatro estructuras en forma de pétalo y comenzó a fotografiar el paisaje.

Era Luna 9, la primera vez que un artefacto humano lograba un aterrizaje suave sobre otro cuerpo celeste. Las imágenes que transmitió –las primeras captadas desde la superficie de la Luna– mostraban un terreno rocoso, áspero, en blanco y negro, de contrastes duros. Y disiparon un temor muy extendido: que el suelo lunar fuera "arena movediza insegura" en el que cualquier artefacto se hundiría sin remedio.

Tres días después, sus baterías se agotaron. Y desde entonces, su ubicación exacta sigue siendo incierta.

Ahora, casi seis décadas más tarde, dos equipos independientes creen haberla encontrado. El problema: apuntan a lugares distintos.

Dos equipos, dos ubicaciones

Uno de los posibles emplazamientos lo ha propuesto Vitaly Egorov, divulgador científico ruso que lleva casi ocho años analizando las imágenes disponibles en busca de Luna 9.

Su método se basó en el crowdsourcing: pidió a los lectores de su blog que revisaran una franja de unos 100 kilómetros de ancho en las imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter (LROC) de la NASA, examinándolas píxel a píxel para identificar posibles indicios del módulo.

Según relata, el avance decisivo llegó al comparar el horizonte borroso de las fotografías enviadas por Luna 9 en 1966 con las recreaciones virtuales disponibles en la herramienta LROC QuickMap.

"Un día, el paisaje me resultó familiar", relató a The New York Times. "Miré a mi alrededor y me di cuenta de que era el mismo lugar que había visto la Luna 9". Se declara "bastante seguro" de la coincidencia, aunque reconoce un margen de error de varios metros.

Un modelo de la sonda Luna 9 fue exhibido en el Pabellón Cosmos de Moscú en 1967, un año después de su histórico alunizaje en la Luna.
Un modelo de la sonda Luna 9 fue exhibido en el Pabellón Cosmos de Moscú en 1967, un año después de su histórico alunizaje en la Luna.

El obstáculo es técnico. Aunque la cámara del LROC puede alcanzar resoluciones de hasta 0,25 metros por píxel, confirmar la presencia de un objeto tan pequeño sigue siendo extremadamente difícil.

Como señaló Mark Robinson, investigador principal de la cámara, uno "puede mirar fijamente una imagen y tal vez sea eso, pero no puedes estar seguro".

Inteligencia artificial en la búsqueda lunar

La segunda propuesta procede de un equipo de la University College London. En un estudio publicado el 21 de enero en npj Space Exploration, los investigadores entrenaron un algoritmo de aprendizaje automático al que llamaron "You-Only-Look-Once–Extraterrestrial Artifact" (YOLO-ETA), diseñado para identificar posibles restos artificiales en la superficie lunar.

Al aplicarlo a la zona donde se estima que podría haber aterrizado Luna 9, el sistema identificó un conjunto de posibles artefactos cerca de las coordenadas 7,03° N, 64,33° O.

Según el equipo, estos indicios cumplen varias condiciones de plausibilidad –aunque no constituyen una confirmación–: aparecen de forma consistente bajo distintas condiciones de iluminación, su disposición espacial es compatible con la dispersión prevista de los componentes del módulo y el relieve del terreno coincide con el perfil del horizonte visible en las fotografías históricas.

"Como mínimo, hemos detectado un artefacto desconocido", declaró a The New York Times el coautor Lewis Pinault. "Soy muy optimista y creo que podría tratarse de Luna 9".

¿Cuál es el lugar correcto?

El inconveniente es que las dos ubicaciones propuestas distan varios kilómetros entre sí. La señalada por el equipo de Londres se aproxima más a las coordenadas que la Unión Soviética publicó en el diario Pravda tras el aterrizaje –a unos cinco kilómetros, según reportó IFLScience–, mientras que la estimación de Egorov se sitúa a unos 24 kilómetros de ese mismo punto.

Con todo, varios especialistas recuerdan que las coordenadas "oficiales" soviéticas podían contener errores significativos. En 1966, el conocimiento detallado de la topografía lunar era todavía limitado, lo que dificultaba determinar con precisión la posición exacta de la nave.

Aun así, no todos están convencidos por ninguna de las dos propuestas. Un lugar de aterrizaje, explicó al The New York Times el cartógrafo planetario Philip Stooke, de la Universidad de Western Ontario, debería mostrar no solo fragmentos del módulo –compuesto por cinco elementos–, sino también una marca más evidente en la superficie, dejada por los propulsores durante el descenso.

"No estoy convencido de que ninguno de estos lugares sea realmente un buen candidato para estas cosas, pero el de Egorov es mejor", aseguró.

Una cápsula de aterrizaje de la sonda soviética Luna 9 fue exhibida en un museo en 2011.

Chandrayaan-2 podría resolver el misterio

El misterio podría recibir mayor claridad en los próximos meses. En marzo, el orbitador indio Chandrayaan-2 tiene previsto fotografiar la zona con una cámara capaz de alcanzar una resolución similar a la del LROC, pero bajo condiciones de observación distintas.

Según Egorov, eso debería ser suficiente para distinguir la silueta del módulo: el cuerpo central ocuparía aproximadamente un píxel y cada uno de los cuatro pétalos desplegados podría aparecer como puntos separados.

Más allá de la curiosidad histórica, localizar Luna 9 también tiene interés científico. Como señaló a Scientific American el geoquímico Alexander Basilevsky, el hallazgo permitiría estudiar cómo se degradan los materiales tras décadas de exposición directa al entorno lunar.

Mientras tanto, la búsqueda continúa. Y quizá la solución no requiera nada extraordinario, sino simplemente más paciencia y mejor tecnología. Como resumió el periodista especializado Anatoly Zak a The New York Times, probablemente bastará con "poner cámaras más grandes y mejores en órbita alrededor de la Luna" para despejar la duda.

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