Dos barcos islandeses han emprendido este sábado 20 de junio la caza de ballenas, tras una pausa de dos años, según informó la televisión pública de la nación isleña. Islandia es una de las tres naciones del mundo, junto con Noruega y Japón, que todavía cazan a estos cetáceos amenazados.
En 2024, en medio de un intenso debate, la entonces ministra de Agricultura islandesa Bjarkey Olsen Gunnarsdóttir no autorizó la caza de ballenas hasta después de la fecha en la que debía empezar la temporada, al final la temporada de caza se suspendió ese año.
El año pasado, la industria del sector, que atraviesa problemas económicos, calculó que la temporada no iba a ser rentable, por lo que tampoco llegaron los barcos balleneros a zarpar. Sin embargo, este año no hubo obstáculos para iniciar la caza.
Protesta
Uno de los barcos balleneros, el Hvalur 9, zarpó el jueves del puerto de Reikiavík con un manifestante encaramado al mástil, una forma de protesta que los activistas contra la caza de ballenas ya utilizaron en 2023.
La organización animalista Hvalavinir ("Amigos de las Ballenas") convocó un acto de protesta contra la caza de estos cetáceos mañana domingo 21 de junio en el puerto de Reikiavík. Este año, el Instituto de Investigación Marina de Islandia recomendó reducir en una quinta parte las cuotas de ballenas cazadas y no superar los 150 ejemplares de rorcual común y los 168 de rorcual aliblanco o minke, debido a la escasa población censada.
La ministra de Industria y Comercio islandesa, Hanna Katrín Friðriksson, anunció en abril que tiene previsto presentar un proyecto de ley para prohibir finalmente la caza comercial de ballenas.