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Kamala Harris pide "alto al fuego inmediato" en Gaza

La vicepresidenta de Estados Unidos urgió una tregua ante "la inmensa escala de sufrimiento" de los palestinos y exigió a Israel "aumentar significativamente" y sin "excusas" el flujo de ayuda.

24horas.cl

Deutsche Welle

Lunes 4 de marzo de 2024

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, pidió el domingo (03.03.2024) que se acepte la propuesta de un alto el fuego de seis semanas en la guerra entre Israel y el movimiento terrorista Hamás en la Franja de Gaza.

"Dada la inmensa escala de sufrimiento en Gaza, debe haber un alto el fuego inmediato por al menos las próximas seis semanas, que es lo que está actualmente sobre la mesa", dijo Harris durante un discurso conmemorativo de una marcha por los derechos civiles en Selma, estado de Alabama (sureste).

El sábado, un alto funcionario estadounidense había declarado que Israel había aceptado en líneas generales el acuerdo, que supondría un cese de las hostilidades de seis semanas si Hamás acepta liberar a los rehenes más vulnerables que tiene en su poder.

"Esto sacará a los rehenes y permitirá la entrada de una cantidad significativa de ayuda", declaró Harris, que instó a Hamás a aceptar el acuerdo.

"Hamás asegura que quiere un alto el fuego. Bueno, hay un acuerdo sobre la mesa. Y como hemos dicho, Hamás tiene que aceptar ese acuerdo", agregó.

Pide más ayuda sin excusas

La vicepresidenta también soltó la crítica más dura hasta el momento contra Israel por parte de un alto cargo estadounidense, al pedir al gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu que tome medidas para aumentar la ayuda a Gaza.

"El gobierno israelí debe hacer más para aumentar significativamente el flujo de ayuda. No hay excusas", dijo Harris.

Añadió que Israel "debe abrir nuevos pasos fronterizos" y "no debe imponer ninguna restricción innecesaria a la entrega de ayuda".

Harris pronunció su discurso al pie del puente Edmund Pettus, donde una marcha de cientos de activistas pacíficos fue violentamente reprimida por la policía el 7 de marzo de 1965.

El suceso, conocido como el "Domingo Sangriento", catalizó aún más el apoyo a los derechos de los afroestadounidenses y contribuyó a que unos meses más tarde se aprobara la Ley del Derecho al Voto, una ley federal que prohibía la discriminación racial en el voto.