Dueño de Luis Vuitton en problemas

Dueño de Luis Vuitton en problemas

Bernard Arnault afirmó que quiere dejar el país galo para irse a Bélgica y así pagar menos impuestos.

Sebastian Marchant
10.09.2012

El hombre más rico de Francia, Bernard Arnault, recibió el lunes una lluvia de críticas de los líderes del socialismo francés y de otros políticos de izquierda por su decisión de solicitar la nacionalidad belga.

Arnault, jefe del imperio de marcas de lujo LVMH, confirmó su decisión un día antes de que el presidente François Hollande diera detalles sobre el presupuesto para el 2013, el cual incluye un impuesto extraordinario del 75 por ciento a las personas de altos ingresos.

El empresario, entre cuyas propiedades se encuentra la marca Louis Vuitton, niega que pedir la nacionalidad belga sea una estrategia para reducir su pago de impuestos y justificó su decisión en razones personales y financieras, además de afirmar que seguiría tributando en Francia.

Sin embargo, sus declaraciones no lograron aplacar las críticas, especialmente en momentos en que Hollande está pidiendo a los franceses aceptar sacrificios como alzas de impuestos y un congelamiento del gasto.

"Púdrete, rico cretino", tituló en su portada el diario de izquierda Liberation, encima de una foto de un Arnault sonriente frente a una maleta.

Arnault anunció mediante su abogado que demandaría a Liberation por haberlo insultado públicamente.

El político izquierdista Jean-Luc Melenchon dijo a una radio local que Francia no necesitaba tales "parásitos", mientras que el legislador socialista Bruno Le Roux sostuvo que Arnault estaba "traicionando la recuperación de Francia".

"Cuando uno ama a Francia, no se va cuando el clima empeora", dijo en su cuenta de Twitter Harlem Desir, secretario nacional del Partido Socialista.

Líderes sindicales se sumaron a las críticas para acusar a Arnault de aprovecharse de los trabajadores franceses sólo para llevar su plata fuera del país.

"Francia, ámala o déjala", decía la portada del diario comunista l'Humanite.

Arnault, calificado por Forbes como el cuarto hombre más rico del mundo con un patrimonio de 41.000 millones de dólares, ha respondido diciendo que hace más que la mayoría por la economía francesa liderando una empresa que hace un gran aporte a la balanza comercial del país.

Tras tomar el mando de LVMH en 1989, Arnault convirtió a la compañía en uno de los grupos de productos de lujo más grandes del mundo. Su riqueza neta supera los 30.000 millones de euros que Francia busca ahorrar en el 2013.

Adoptar la nacionalidad belga podría ser un primer paso para pedir la ciudadanía de Mónaco, dijo Liberation. Como un francés en ese principado, Arnault tendría que pagar impuesto a la renta, pero podría evitar eso si renuncia a la nacionalidad francesa tras convertirse en belga.

Hollande dijo el domingo que Arnault "debería haber medido lo que estaba haciendo".

El ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, calificó la decisión del empresario como un error. "Los presidentes ejecutivos deben ser ejemplares. El señor Arnault no ha logrado dar el ejemplo", sostuvo.

El nuevo impuesto de 75 por ciento sobre los ingresos superiores al millón de euros anuales es el mayor de cualquier país rico.

 

Fuente: Reuters


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