El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, calificó este domingo como “un paso adelante” la celebración de las negociaciones nucleares entre su país y Estados Unidos el viernes, pero reiteró que Teherán no renunciará al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos.
“Estos diálogos fueron un paso adelante. El diálogo ha sido siempre nuestra estrategia para resolver los asuntos de manera pacífica”, afirmó Pezeshkian en un mensaje en la red social X.
گفتگوهای ایران و امریکا که با پیگیری دولتهای دوست در منطقه برگزار شد، یک قدم به جلو بود. گفتگو همواره راهبرد ما برای حل و فصل مسالمتآمیز بوده است. منطق ما در هستهای، حقوق مصرح در معاهده عدم اشاعه است. ملت ایران همواره تکریم را با تکریم پاسخ داده، اما زبان زور را برنمیتابد.
— Masoud Pezeshkian (@drpezeshkian) February 8, 2026
Pezeshkian también rechazó el tono amenazante del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien ha advertido en varias ocasiones que, si Teherán no firma un acuerdo, lanzaría una acción militar en su contra.
“El pueblo iraní siempre responde al respeto con respeto, pero no tolera el lenguaje de la fuerza”, sostuvo Pezeshkian.
Irán y EE.UU. retomaron el viernes las negociaciones nucleares indirectas en la capital omaní, Mascate, bajo la mediación de ese país, las cuales fueron calificadas como “buenas” por ambas partes.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, dijo ayer que espera que las conversaciones continúen pronto, aunque reiteró las líneas rojas de su país, como son el enriquecimiento cero o la limitación de su programa de misiles.
Para ello ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico. Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos.
La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque, según Naciones Unidas, estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar.