El Tribunal de Plymouth determinó la nulidad del juicio contra Lindsay Clancy, acusada de asesinar a sus tres hijos en 2023, luego de que el jurado confirmara su incapacidad de alcanzar un veredicto tras siete días de deliberaciones.
Durante el proceso no se puso en duda si la mujer de 36 años estranguló a sus hijos de cinco, tres años y el menor de ocho meses en el sótano de su vivienda en Duxbury, estado de Massachusetts. Posterior al ataque, la mujer intentó quitarse la vida, lo que la dejó con secuelas de paraplejia.
La defensa de la acusada solicitó la absolución por falta de responsabilidad penal, argumentando que la mujer actuó fuera de juicio a causa de un episodio severo de psicosis posparto diagnosticado durante su período de lactancia.
Por su parte, la fiscalía sostuvo que existió planificación. Los persecutores presentaron registros telefónicos que demuestran que la acusada envió a su esposo a comprar y luego intentaba saber cuánto demoraría en llegar, momentos antes de concretar los homicidios.
La resolución de nulidad permite a los persecutores definir la realización de un nuevo juicio, en un caso que reabrió la discusión sobre el tratamiento judicial de la salud mental de las madres en Estados Unidos.