Tailandia afronta este domingo unas disputadas elecciones generales anticipadas en las que figuran como favoritos el conservador Bhumjaithai (BJT, Orgullo tailandés) y el reformista Partido del Pueblo (PP), y que se celebrarán junto con un referéndum sobre cambios en la constitución promulgada por la extinta junta militar (2014-2019).
Conforme a las encuestas, la plataforma reformista se haría con la victoria seguida por la formación conservadora -encabezada por el primer ministro interino, Anutin Charnvirakul-, sin embargo ninguno lograría la mayoría absoluta en la Cámara de Representantes y se verían abocados a buscar socios para gobernar.
La oportunidad del reformismo
En las anteriores elecciones de 2023, Avanzar (Move Forward) se impuso de manera inesperada en las urnas, pero el veto del conservador Senado, nombrado a dedo por el anterior gobierno militar y con el poder temporal para votar al candidato a primer ministro, le bloqueó el acceso al poder.
En un abarrotado recinto deportivo en Bangkok, el Partido del Pueblo celebró el viernes el cierre de su campaña electoral antes del periodo de reflexión de este sábado, durante el cual se prohíben actos políticos y la venta de alcohol, entre otras medidas.
Entre los asistentes al mitin, Kokin, un tailandés de 30 años, declaró a EFE que "Tailandia afronta problemas estructurales muy graves y que el PP es el único que los cuestiona", mientras Pinda, otra votante de 38 años, considera que los reformistas "son los únicos que hablan directamente a la clase trabajadora".
La opción patriótica
Los comicios fueron convocados por el líder del BJT tras cuatro meses al frente de un gobierno en minoría al que accedió con el respaldo del PP con el compromiso de celebrar elecciones anticipadas.
Anutin llegó al poder después de que otros dos primeros ministros, Srettha Thavisin y Paetongtarn Shinawatra -ambos del popular Pheu Thai, tercero en los sondeos, fueran destituidos, en 2024 y 2025 respectivamente, en sendas polémicas decisiones del Tribunal Constitucional.
El Bhumjaithai, un partido regionalista que hacía de bisagra transformado en un relevante actor político nacional, ha logrado atraer para estas elecciones a algunos de los clanes políticos que influencia en regiones claves, lo que a impulsado sus votos.
Un referendo constitucional
La votación del domingo se ve amplificada por un referéndum simultáneo que pregunta a los votantes si Tailandia debe tener una nueva Constitución. La actual fue redactada y aprobada en 2017 por el antiguo gobierno militar.
Para el Partido del Pueblo, un "sí" rotundo -como el que vaticinan las encuestas- proporcionaría el capital político para desmantelar los mecanismos judiciales que han intervenido con frecuencia en gobiernos civiles.
Para muchos tailandeses, esta consulta representa la verdadera elección: decidir entre un giro permanente hacia una democracia plena o la continuación del sistema híbrido actual.