Click acá para ir directamente al contenido

"¿Qué hacer con estos recuerdos?": sale a la venta autobiografía de Gisèle Pelicot

El libro 'Un himno a la vida: Mi historia', publicado en 20 idiomas, aborda su vida antes y después del juicio de Aviñón y el impacto personal y familiar del caso.

24horas.cl

EFE

Libro de Gisele Pelicot

Martes 17 de febrero de 2026

 "¿Qué hacer con estos recuerdos?", se pregunta Gisèle Pelicot en 'Un himno a la vida: Mi historia', la autobiografía que salió el martes a la venta en 20 idiomas y en la que abre, con mucha serenidad, las ventanas de un alma que ante todo se resiste a ser solo una víctima.

El libro, publicado en español por Lumen y en su francés original por Flammarion con el título 'Et la joie de vivre', repasa en especial la vida de Pelicot antes del juicio que la catapultó a la fama mundial, con un tono muy íntimo y generoso en los detalles.

"Sentí la tentación de soltar el volante y estamparme, pero solo por unos segundos, lo que tardé en descartarla. No era yo. Nunca le echaré una mano a la muerte", apunta en el texto, escrito junto a la periodista y novelista Judith Perrignon, sobre los difíciles momentos en los que tuvo que asimilar que su entonces marido la drogó durante años para que decenas de hombres la violaran durante casi una década.

Más que contar su visión de lo que el mundo entero vio a través de los medios durante el proceso judicial de Aviñón en 2024 -y que ella eligió que fuera abierto, para que la vergüenza la sintieran sus agresores y no la víctima-, en este relato Pelicot se centra en explicarse como niña, mujer, madre y esposa.

"La vida no puede volver a vivirse. Si lo borro todo, estoy muerta, y desde hace mucho tiempo", opina esta mujer francesa, devenida sin buscarlo en un símbolo mundial feminista.

Explica elementos, como lo que sintió al perder a su madre por un cáncer o la difícil relación posterior con su madrastra, que ayudan a entender la forma en que Gisèle Pelicot (Villingen-Schwenningen, Alemania, 1952) afrontó el trauma que le tocó vivir a partir de 2020, cuando la policía le mostró las atrocidades cometidas por su exmarido.

Libro Gisele Pelicot en estantería

El libro, de hecho, arranca con las primeras visitas a comisaría, después de que Dominique Pelicot fuera atrapado grabando bajo las faldas de mujeres en un supermercado.

Ella tuvo la reacción de apoyarlo, ya que siempre había sido un marido, padre, y abuelo ejemplar, el "electricista dulce y tímido" del que se había enamorado en su juventud.

"Todavía noto la sensación que me invadió al conocerlo, hoy me quema, me hace daño, pero nadie me la quitará. Él me ofrecía el cariño y la confianza que tanto había echado en falta", rememora.

Su vida matrimonial estaba dentro de la normalidad, a pesar de notar señales turbias de su marido que ella simplemente rechazaba por no sentirse tan atrevida en el plano sexual.

También da detalles del romance que vivió con otro hombre y del desequilibrio entre su carrera profesional y la de Pelicot, que nunca despegó y causó problemas financieros en el hogar.

Víctima jurídica, pero no en la vida

Cuando se recrudecieron las violaciones, los síntomas del cáncer que había padecido su madre eran, para ella, la explicación de las lagunas y los malestares que sentía y que, en realidad, eran provocados por las drogas y las agresiones a las que era sometida. Por eso nunca sospechó realmente nada hasta las revelaciones de la policía.

Descubrirlo no solo fue una bomba en su vida sino también para sus tres hijos, que empezaron a ver a Dominique Pelicot como nada "más que un monstruo". De su hija y sus nueras, además, también se encontraron imágenes pornográficas.

Libro de Gisele Pelicot

"Entendía la conmoción, el dolor y las terribles dudas que los acechaban, entendía que los cimientos de nuestra familia se tambaleaban, pero no quería que los destruyeran", explica.

Detalla el refugio que fueron para ella en aquellos momentos sus amigos, el volver a enamorarse de otro hombre después, su actual pareja, y cómo, una vez la historia saltó a la prensa, no reconocía su vida "cuando otros la resumían".

"Había sido feliz, estaba segura. No era solo una víctima", considera. "Si el calvario me hubiera dejado algún recuerdo agrega-, me habría reducido a eso y seguramente me habría matado. Pero yo me forjé en otro lugar".

Abrir el juicio fue una montaña rusa emocional y una avalancha de atención que no esperaba. Y especialmente duros fueron los momentos de la reproducción de los vídeos de sus violaciones, aunque el objetivo era lograr que las imágenes se volvieran contra sus agresores.

Sintió las cosas cambiar con los aplausos de las mujeres que empezaron a acompañarla en las audiencias y se dio cuenta de que "algo estaba pasando" más allá de su propia historia.

"He oído la alegría y la rabia venciendo al silencio, así que estoy encantada de ofrecer mi historia como ejemplo y mi nombre como estandarte", reflexiona en el capítulo 18, que cierra su autobiografía.