"Impotencia, tristeza y miedo", es lo que cuentan que sienten los vecinos del tradicional barrio Yungay, en plena comuna de Santiago.
Esto ya que, pese a las restricciones de la pandemia, hay fiestas descontroladas a plena luz del día en el pintoresco lugar, además de exceso de alcohol en la vía pública, transacciones de droga y, por sobre todo, mucha delincuencia.
La plaza histórica, donde está el monumento al Roto Chileno, está tomada. Lo comprobamos en persona mediante un minucioso seguimiento.
A las 11 de la mañana empiezan los preparativos de la jornada. Una de las vecinas denuncia que "hay gente que se aprovecha de quienes están en situación de calle. Se esconden detrás de ellos, y ahí aprovechan de vender droga. Muchas veces los utilizan a ellos para vender droga".
Otro afirma que siente "tristeza por cómo va decayendo el barrio cada día. Uno como vecino ha ido cada día peor. Tráfico, se ve cómo la gente ya no pasa por la plaza". Agregan que "la plaza se transformó en un antro (...) Si vamos a ver los juegos de los niños, hay un campamento armado en los juegos de los niños".
Si bien pudimos ver fiscalizaciones de Carabineros a algunos sujetos, estos no se complican para continuar con la venta de droga y sus actividades. De hecho, la comercialización de drogas parecen ser algo frecuente porque ni se inmutan ante la presencia policial.
CASONA TOMADA ES OCUPADA COMO "CENTRO DE OPERACIONES" POR DELINCUENTES
Hace algunas semanas se registró una balacera en calle Sotomayor, esquina Portales. Los protagonistas venían de una casona ubicada en el sector que se mantiene tomada.
Aunque al final hubo detenidos, extrañamente con el paso de los días los sujetos en cuestión volvieron al lugar. "Después de octubre, el control policial ha disminuido un montón. Se han desmadrado mucho, hacen carretes hasta súper tarde, escucho de mi casa la cumbia y los malos tratos a las mujeres. Esto en plena pandemia", relatan los habitantes del sector.
Trabajadores de un local peruano además dan cuenta que han sido asaltados muchas veces, además del actuar de los motochorros, que son extremadamente violentos.
Rosario Carvajal, concejala de Santiago, opina que "lamentablemente, en estos últimos seis años hemos tenido un tránsito muy preocupante de delincuencia a crimen organizado, a delitos armados, balaceras, fuegos artificiales, enfrentamientos con balas y sables".
PRETENDEN CONVERTIR EL SECTOR EN EL "SAN TELMO" SANTIAGUINO
Este sector de la ciudad fue el primer barrio republicano de Chile, donde se erigió un estilo colonial con grandes terrenos construidos de adobe y teja y sus estructuras luchan por sobrevivir con el inexorable paso de los años. Algunos vecinos quieren mantener ese toque tan característico y transformarlo en una suerte de San Telmo de Buenos Aires.
José Pablo Abrigó, quien también vive en el lugar, sostiene que "más allá de lo que pueda ser el destino del barrio, lo importante es que exista efectivamente una política destinada a la preservación del patrimonio histórico y del patrimonio cultural. Este es el primer suburbio urbano de Santiago".
Sin embargo, erradicar la delincuencia de aquí parece algo imposible. Lo tildan como "ireemediable".
Para cambiar un poco esta situación, el municipio anunció que el próximo mes inaugurará un centro de seguridad con tecnología de punta en este mismo sector.