Los asesinos de Rayén Meñaco, una niña de doce años que fue atacada tras volver de clases en Calbuco, fueron sentenciados a cadena perpetua. La valentía de la menor fue vital, puesto que en el lugar del crimen dejó dos señales en sus victimarios que fueron claves para resolver el caso.
La niña estaba muerta a metros del paradero donde se bajaba del microbús para iniciar la habitual caminata de 20 minutos para llegar a su hogar.
Para determinar la muerte de la niña, que fue asesinada el 26 abril del 2016 en la localidad de Yale, se iniciaron más de cien peritajes, los que arrojaron que presentaba lesiones con un objeto cortopunzante, además de una mordedura en la espalda.
Debido a este caso, fue detenido Alfonso Monje de 37 años, quien mantenía antecedentes por robo, hurto, lesiones y porte ilegal de armas, al igual que Belarmino Mansilla de 58, siendo ambos declarados culpables el pasado 26 de octubre.
Además, hubo un tercer sospechoso en este crimen, quien se quitó la vida antes de iniciarse el juicio.
Monje y Mancilla enfrentaron a la justicia el domingo, en donde el Tribunal Oral en lo Penal de Puerto Montt sentenció a ambos a presidio perpetuo calificado.