"Ányelo abrió sus ojitos"

Ányelo Estrada Argomedo salió de riesgo vital aunque sigue inconsciente. Conversamos con su familia tras dos meses de la tragedia que cambió sus vidas para siempre.

Agustín Benaprés
29.11.2012

"Se me vino el mundo encima, lo que le pasó a Ányelo era para no creerlo".

Así comienza a describir la situación Masiel, madre del joven que recibió el balazo en la cabeza de un gendarme cuando se asomó por el balcón de su departamento en el Centro de Santiago.

Han trascurrido dos meses de aquel infortunado día y en 24Horas.cl conversamos con su familia para saber cómo está Ányelo Estrada Argomedo.

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"ABRIÓ SUS OJITOS"

"Tenemos esperanza, Ányelo salió de la UTI y ahora está en la UCI. Está estable pero de cuidado. Respira solo y abrió sus ojitos. Ahora hay que ver la parte neurológica", explica Andrés, su padre.

"De a poquitito se ha ido recuperando, toda la familia y los amigos estamos con él. A nosotros nos cambió 100 por ciento la vida, ya no es lo mismo que antes", reconoce, sin embargo, Masiel.

Ányelo está internado en la Clínica Tabancura luego de pasar sus horas más críticas en la Posta Central, donde incluso fue declarado con muerte cerebral. Por eso independiente de que el joven esté inconsciente, su madre dice que es un milagro que esté vivo.

"No es menor lo que le pasó. De hecho el neurólogo nos dijo que era un milagro que Ányelo estuviera vivo. Y nos han dicho varios médicos que es un milagro que esté vivo. Hay que controlar la ansiedad, pero los entendidos hablan de meses de espera", explica su madre.

Conversar con la madre de Ányelo es ver a una mujer luchadora que intenta creer y pensar positivo a toda costa. 

Nos dice que perdió su trabajo por estar acompañando a su hijo, porque "cuando estaba en la Posta Central a veces nos amanecíamos para acompañarlo o nos quedábamos afuera de la posta hasta las 3 de la mañana todos los días y no iba a estar preocupada de otra cosa que no fuera de Ányelo".

Situación distinta a su marido, donde la empresa en la que trabaja le dio todas las facilidades para cambiar su turno de trabajo para que pudiera estar con su hijo.

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"ES MEJOR CREER A NO CREER"

"Los médicos me dicen que Ányelo no está consciente, el tiene los ojos abiertos pero su mirada divaga", detalla Masiel.

La madre explica que igualmente le hablan, le muestran fotos, le dicen que lo quieren y le expresan su amor infinito todos los días. Incluso hay veces que ponen la música que a Ányelo le gusta y la máquina que mide las pulsaciones de su corazón se acelera.

"Nosotros creemos que nos escucha y seguiremos dándole señales por si en algún momento su cerebro hace 'clic' y logra despertar. La kinesióloga que nos atiende acá nos dijo, entre creer y no creer, hay que creer", cuenta esperanzada.

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EL DESTINO Y EL GENDARME

"Nosotros con mi marido conversamos y de hecho no pensamos mucho en el gendarme. No le guardamos rencor porque a lo mejor fue algo que no quiso hacer, pero que hubo negligencias, las hubo", detalla Masiel.

Según la familia de Ányelo, no han recibido nunca un llamado del gendarme involucrado ni tampoco de la institución.

"No hemos sabido nada de ellos", insiste. "No nos preocupa mucho, pero una palabra de aliento, un lo siento, no lo quise hacer, un me equivoqué, a lo mejor habría servido mucho pero ya no se hizo", reconoce.

Respecto del destino, Masiel indica que "siempre pienso en el destino. Ányelo tenía que ir a la universidad y no fue. Después pusieron el reloj para ir un poco más tarde y el reloj no sonó. Valeria – su polola- me dijo que Ányelo fue a cerrar la ventana y miró. Justo le tocó a él y paso en una milésima de segundo. Así pasan las cosas, quizás esto nos deja una enseñanza o es un llamado de Dios".

Por otro lado, Masiel Argomedo nos confiesa que gracias a que Valeria le dijo a Ányelo que tomara un seguro y una Isapre tiene una buena cobertura de salud.

"Me dice Valeria que hace 6 meses Ányelo había tomado un plan de salud que le cubría el 100 por ciento con la Clínica Tabancura. Ányelo no quería tomarlo y Valeria le dijo que lo hiciera, que uno nunca sabe le dijo".

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FANÁTICO DEL FÚTBOL

Ányelo Estrada tiene 21 años, estudia pedagogía en educación física en la Universidad SEK -está en cuarto año- y trabaja en la noche en mantención y aire acondicionado en un hospital.

Era seleccionado de fútbol en su casa de estudios, jugó en muchos clubes en las inferiores y justo ahora buscaba su oportunidad en el profesionalismo.

"Vino el presidente de Colo Colo, Carlos Tapia y le trajo una camiseta del equipo con la firma de todos los jugadores, fue muy emocionante. Yo se la puse en frente a Ányelo y me dio la sensación que la miraba de arriba a abajo. Le salió una lagrimita de sus ojos y se emocionó mucho. Le han mandado camisetas de Palestino, Santiago Wanderers, Huachipato, de Audax Italiano", indica la madre.

La familia Estrada Argomedo dice estar agradecida del cariño y el apoyo de mucha gente. De hecho, han realizado bingos y completadas para cubrir los gastos que exceden los planes de salud.

"Tenemos una cuenta solidaria a nombre de mi marido: Andrés Aureli Estrada Pino 05760062903 y es para Ányelo, donde toda la plata que se está haciendo va a esa cuenta. Estimamos que son unos dos millones de pesos extra que tenemos que pagar por los deducibles. Hay que tener la plata,  las cosas son así, tu me entiendes", sostiene.

Masiel Argomedo dejó un mensaje para Ányelo. Este es su testimonio:

Testimonio de la madre del joven que recibió bala de gendarme

Testimonio de la madre del joven que recibió bala de gendarme

Masiel Argomedo envía mensaje a su hijo Ányelo Estrada que está inconsciente en la Clínica Tabancura

 

 


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