Desde las 4 de la madrugada y hasta las 8 de la mañana, una persistente llovizna causó sorpresa y hasta episodios de cierto temor entre los antofagastinos, poco acostumbrados a las precipitaciones.
El mal rato se lo llevaron las personas de bajos recursos, quienes despertaron con sus viviendas y enseres mojados. Incluso, algunos quedaron sin luz eléctrica.
Personal de la Onemi acudió a evaluar en terreno la situación entregando plásticos para cubrir las techumbres, que en el norte no están diseñadas para soportar la lluvia.
Según informó Mario León, director (s) de la Onemi de Antofagasta, "se trata de una situación inusual, pero las lluvias ya decantaron en un cien por ciento", sin embargo, no se descarta que se produzcan nuevas precipitaciones