El pasado miércoles, un día antes de que se registrara el atentado que afectó a una comisaría de Carabineros en Huechuraba, se produjo un hecho que alertó a las policías. Se trata del envío de un artefacto sospechoso que llegó hasta la casa en Vitacura de una familia encabezada por un matrimonio conformado por una funcionaria de la Fuerza Aérea y un empleado de una minera.
Según relata La Tercera, los habitantes llegaron a eso de las 20:00 al inmueble, luego de un viaje a Isla de Pascua. Ahí se dieron cuenta de la presencia de un paquete sospechoso que estaba sobre una mesa, cubierto de papel alusa y con cables adosados a una batería. Dadas las dudas que surgieron en los destinatarios, se pusieron en contacto con Carabineros quienes llegaron al lugar e inspeccionaron el objeto.
Tras constatar que los cables y la batería eran reales, los uniformados solicitaron la ayuda del Grupo de Operaciones Especiales (Gope) quienes a través de la utilización de rayos X y de robot antiexplosivos, lograron establecer que lo que venía en el interior de la caja era un perfume, con ningún documento formal de entrega.
Tras confirmar que no era un elemento explosivo, se informó que era un frasco de perfume, el cual estaba dirigido a un vecino.