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Reportajes 24: Cómo manejar la exigencia temprana en los niños

A los dos años y medio, se les exige pronunciar la erre a la perfección, dejar los pañales, el chupete, saltar en un pie y rendir exámenes para postular a colegios. Algunos pequeños incluso son reforzados un año antes para tener el éxito deseado. ¿Pueden estas exigencias provocar síndromes como el "colon irritable" a tan temprana edad?

24Horas.cl Tvn

Martes 14 de agosto de 2018

Después de su jornada en el jardín infantil, Santiago, de tres años, se somete a sus clases con una parvularia particular que lo prepara para rendir buenos exámenes en los cinco colegios a los que postulará.

Pilar Martín, su madre, asegura que con estas prácticas "se empieza a crear una psicósis entre los mismos papás". Lo cierto es que a los dos años de edad, algunos pequeños ya deben enfrentarse a un examen para entrar al colegio. Presionarlos demasiado a tan corta edad, puede generar estrés y rechazo.

De acuerdo a las investigaciones, los niños con estrés son más propensos a sufrir del síndrome de color irritable. En Chile, durante los últimos diez años este síndrome está afectando cada vez más a los pequeños.

Fermín Mearín, presidente de la Asociación Española de Gastroenterología, confirma que las conclusiones de los estudios indican que "no se sabía muy bien que los trastornos del funcionamiento de los niños es lo mismo que los adultos. Hemos llegado a un grado de competitividad, y deberíamos pensar más en su felicidad".

"Cuando empiezan las pruebas coeficiente dos, ahí me dan las crisis de dolor de guata", cuenta Ezequiel Carmona, un alumno de quinto básico. Con todo el dolor que le significa esta enfermedad, igual iba al colegio pese a que hace tres años tiene síntomas.

"Tenemos una sociedad súper estresada", reflexiona la pediatra Cinthia Weiss. "A los niños muchas veces los tomamos como adultos pequeños, pero no lo son".

Para algunos padres, enfrentar los exámenes en los colegios es más estresante que el mismo parto. Magdalena, quien el año pasado vivió esa experiencia con su hijo Borja, cuenta su testimonio: "Postulamos a cinco colegios (...) Son pocos cupos y mucha gente. Por lo tanto, es una situación muy competitiva".

Pese a que asegura que "Borja no tuvo problemas porque él lo pasó bien", sí reconoce que "no es un proceso sano, en realidad".