La etiqueta de eficiencia energética se ha convertido en una guía indispensable al momento de equipar la vivienda, entregando información transparente sobre el nivel de consumo de los aparatos que usamos a diario. Sin embargo, este año trae una transformación fundamental en el país con la implementación del nuevo formato para refrigeradores y congeladores. Esta actualización normativa deja atrás las antiguas clasificaciones con signos "+" (como A+, A++ o A+++) para dar paso a una escala única y mucho más exigente que va desde la A (más eficiente) hasta la G (menos eficiente), un cambio diseñado para guiar de mejor manera a los consumidores.
El gran valor de este nuevo sistema radica en que los criterios de medición actuales son significativamente más rigurosos. Debido a esto, un electrodoméstico que bajo la regla anterior ostentaba una categoría máxima, hoy podría aparecer con una letra B o C, lo que no significa que el aparato gaste más energía que antes, sino que la vara de comparación de la industria se volvió más alta y competitiva. Conocer el funcionamiento de este renovado etiquetado a través de Ecosistema Enel es una herramienta clave para las familias, permitiéndoles realizar compras informadas, preferir tecnologías más sustentables y reducir de manera efectiva el consumo eléctrico residencial en las cuentas de la luz.