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Hermanos Antihuén y Nicolás Rivas, culpables por triple crimen de carabineros en Cañete

Los cuatro sujetos fueron condenados por homicidio reiterado de carabineros, robo con violencia, incendio de vehículo policial y porte ilegal de arma de fuego, hecho sucedido en abril de 2024.

24horas.cl

Tomás, Yefferson y Felipe Antihuén, condenados por triple crimen de carabineros en Cañete

Martes 3 de marzo de 2026

El Tribunal Oral en lo Penal de Cañete declaró culpables a los hermanos Tomás, Yefferson y Felipe Antihuén por el brutal triple crimen de carabineros registrado en abril del 2024 en la provincia de Arauco. 

A ellos se sumó el veredicto contra Nicolás Rivas, quien fue apuntado como el facilitador de una escopeta hacia los hermanos.

De acuerdo a lo señalado por la justicia, tras más de un mes de juicio oral, los aludidos fueron condenados por el crimen de los carabineros Sergio Arévalo, Carlos Cisternas y Misael Vidal, cuyos cuerpos además fueron quemados en pleno sitio del suceso.

El juez Marcos Pincheira explicó que los aludidos se "concertaron para intimidar con violencia" a las víctimas, quitándoles sus armas fiscales.

"Se concertaron cuando el vehículo estaba detenido", aseveró.

Igualmente, el magistrado detalló que fue demostrada la culpabilidad de los cuatro involucrados por homicidio reiterado de carabineros, robo con violencia, incendio de vehículo policial y porte ilegal de arma de fuego.

La Fiscalía solicitó el presidio perpetuo calificado para los cuatro involucrados.

Así quedó la camioneta donde fueron quemados los carabineros

Triple crimen que conmovió a Chile

La madrugada del 27 de abril 2024, Sergio Arévalo, Carlos Cisternas y Misael Vidal fueron emboscados por los hermanos y comuneros mapuche en el sector de Antiquina, específicamente en el kilómetro 25 de la Ruta P-72S.

El entonces general director de Carabineros, Ricardo Yáñez, en el lugar del asesinato. Foto del 27 de abril del 2024

Dicha zona, marcada por conectar Cañete con Tirúa, fue escenario de uno de los mayores atentados a la institución; los tres policías fueron asesinados a disparos y, posteriormente, sus cadáveres fueron quemados y abandonados en una camioneta.

Dos de los hermanos Antihuén fueron detenidos a las pocas semanas del hecho, sin embargo, Tomás cayó recién casi un año después, teniendo en su poder un arma que pertenecía a Arévalo.