El pasado miércoles se confirmó la muerte de Fernando Quezada San Martín, un joven cadete de Huacipato de 15 años, quien falleció en el club en el sector Las Higueras de Talcahuano.
En conversación con LUN, Jorge Sanhueza Poblete, entrenador del joven en las infantiles de Unión La Española, señaló que, "me hice cargo de la Sub 12 el mismo año en que Fernandito llegó al club, con su papá, Fernando, que lo trajo desde Bulnes. Viajaban harto para poder entrenar. A veces lo traía el papá, otras veces el abuelo o un tío. Desde el primer día me llamó la atención".
"Pero más allá de lo futbolístico, lo primero que uno veía en él era la forma de ser: educado, caballero, respetuoso, humilde. Eso no siempre se encuentra en niños tan chicos. Venía de una familia de esfuerzo, como la mayoría, pero con valores muy claros, y eso se notaba en cómo se comportaba dentro y fuera de la cancha", recordó el entrenador.
Tras una exitosa campaña como campeón invicto en el fútbol amateur, Quezada dio el salto a las divisiones inferiores de Huachipato. Su crecimiento fue exponencial, logrando incluso ser convocado a microciclos de la selección chilena. “Su papá me contó que se iba a Huachipato. A uno le da pena, porque uno se encariña con los niños, pero también alegría porque sabe que es un paso importante. Y allá le fue bien, llegó a ser capitán, estuvo en microciclos de la selección chilena. Era un niño que, si tú lo llevabas a cualquier club grande, iba a rendir igual. Tenía las condiciones, pero también la cabeza, que es igual de importante”, relata Sanhueza.
El destino quiso que su último acto en una cancha de fútbol fuera con la jineta de capitán de Huachipato, enfrentando a Universidad Católica apenas tres días antes de su partida.
Jorge Sanhueza cierra su relato con un profundo pesar, enfocándose en la esencia del niño que vio crecer: “A mí lo que más me queda es cómo era como persona. Un caballero, igual que su papá. De esos niños que uno recuerda con cariño, no solo por cómo jugaban, sino por cómo eran en el día a día. Cuando me dieron la noticia fue muy duro. Me llamaron temprano en la mañana y fue un golpe fuerte. Uno tiene hijos, tiene nietos, y ver partir a un niño así, tan joven, no se entiende. Pero yo me quedo con lo que fue él: un niño bueno, respetuoso, querido por todos, y con un talento enorme. De esos que dejan huella”.