Claudio Luna, único imputado por los incendios forestales que terminaron con la vida de 20 personas en la región del Biobío, habló por primera vez tras quedar con arresto domiciliario nocturno.
“Me vine a trabajar con todo el corazón, por mi hijo. Lamentablemente, yo no tenía ni idea de que la estufa estaba mala. El hombre (su jefe) no se hizo responsable de nada ni me dejó materiales. Hasta yo ayudé a apagar el incendio con agua de piscina, que estaba a 200 metros”, relató.
De acuerdo con su versión, el día del incendio él se encontraba solo en el hogar, mientras su pareja trabajaba de copera en un bautizo que estaban celebrando sus jefes. En ese contexto, el hombre se puso a cocinar arroz con pollo.
“Escucho un ruido muy raro abajo, apago la radio —que no estaba tan fuerte tampoco—, cuando de repente me di cuenta de que el incendio ya empezaba. Yo parto corriendo donde los jefes a decirles que se me está quemando hasta la casa. Incluso grité varias veces, pero como que no me creyeron y fueron para allá”, señaló.
Visiblemente afectado, lamentó el fallecimiento de las víctimas del siniestro: “Yo no sabía nada, imagínese, 20 personas… con el dolor de mi alma”.