El Tercer Juzgado de Letras de Iquique acogió una demanda de indemnización de perjuicios por falta de servicio en contra del Hospital Regional Dr. Ernesto Torres Galdames y del Servicio de Salud de Tarapacá, tras determinar que una paciente fue sometida durante más de cuatro años a un tratamiento basado en un diagnóstico de cáncer que nunca fue confirmado mediante los exámenes correspondientes.
El fallo ordenó el pago de $100 millones por concepto de daño moral: $60 millones para la paciente y $40 millones para su hija, quien ejerció labores de cuidadora durante todo el proceso.
Según la resolución, desde 2019 el médico tratante consignó en la ficha clínica que la mujer padecía un cáncer urotelial de uréter derecho. Sin embargo, el tribunal estableció que nunca se realizaron los exámenes necesarios para confirmar o descartar la enfermedad, incluyendo una biopsia.
El fallo sostiene que tanto la paciente como su hija manifestaron reiteradamente sus dudas respecto del diagnóstico, ya que se les informaba la existencia de un tumor maligno, pero sin contar con una confirmación médica concluyente.
"Debían realizarse una serie de exámenes clínicos, de imagen, radiológicos, entre otros, hasta llegar finalmente a la realización de una biopsia para descartar o confirmar la existencia de cáncer (...), exámenes que no se efectuaron en casi cinco años", señaló la sentencia.
La resolución agrega que incluso un examen Urotac, considerado relevante para el diagnóstico, tampoco fue realizado.
Para el tribunal, la omisión de estos procedimientos demuestra que no se siguieron los protocolos ni las exigencias mínimas establecidas por el Ministerio de Salud para enfrentar casos sospechosos de tumores, configurándose una "negligencia grave e inexcusable" por parte del recinto asistencial.
Asimismo, el juez concluyó que la falta de servicio no se limitó a un error diagnóstico, sino que implicó mantener a la paciente bajo un tratamiento inadecuado durante más de cuatro años, además de no entregar información clara y suficiente a ella ni a su familia pese a las consultas realizadas.
Más de cuatro años esperando la muerte
Uno de los aspectos más duros consignados en la sentencia fue el impacto emocional provocado por el diagnóstico erróneo.
El tribunal acreditó que la paciente pasó más de cuatro años creyendo que padecía cáncer y esperando el avance de una enfermedad potencialmente mortal.
"Prácticamente permaneció en cama a la espera de su fallecimiento producto del cáncer diagnosticado", señala el fallo.
La resolución también valoró un informe pericial psicológico que concluyó que tanto la paciente como su hija sufrieron angustia, aflicción y daño emocional derivado de la prolongada incertidumbre médica y de los tratamientos invasivos a los que fue sometida la mujer.