La crisis del cáncer en la Región de Los Lagos abrió un nuevo debate sobre cómo enfrentar la falta de infraestructura y especialistas en el sur del país. Durante el primer capítulo del programa El Pulso de Chile de TVN, el gobernador regional Alejandro Santana aseguró que la zona enfrenta una “emergencia sanitaria” debido a las altas cifras de mortalidad asociadas a esta enfermedad.
“Nosotros estamos hoy día con, declarada, una emergencia sanitaria por el cáncer”, afirmó la autoridad regional, a propósito de la necesidad de centros de salud especializados en la región.
¿Da lo mismo cuando el promedio nacional es 19% de mortalidad en cáncer y en la región de Los Lagos es 33%? ¿Le podemos dar la misma prioridad o el mismo enfoque o la o los mismos recursos cuando hay una región que casi duplica el promedio nacional?, no es posible.
El gobernado defendió la necesidad de acelerar soluciones mediante alianzas con el sector privado. Planteó que actualmente el Estado no cuenta con recursos suficientes para desarrollar rápidamente un centro oncológico completamente público. “Es posible que hoy día el Estado se haga cargo de la construcción de un hospital o centro oncológico, no es posible, no hay plata”, afirmó.
En esa línea, explicó que el Gobierno Regional impulsa un modelo de colaboración con clínicas privadas y respaldo de Fonasa para enfrentar la falta de especialistas y reducir los tiempos de espera. “No podemos esperar 12 o 14 años una solución. No podemos esperar a tener fierro y cemento sin especialistas que se hagan cargo de estas patologías”, indicó.
Las declaraciones generaron diferencias con el senador Fidel Espinoza (PS), quien defendió la idea de levantar un hospital público en Puerto Montt. El parlamentario recordó que Carabineros entregó un terreno fiscal para concretar el proyecto.
“Conseguimos un terreno público del Estado. Carabineros de Chile entregó un terreno para que sea un hospital público, no para que sea un hospital licitado”, enfatizó.
El debate se da en medio de crecientes cuestionamientos por la falta de especialistas, las listas de espera y la centralización de la atención oncológica en el país, especialmente en regiones del Sur.