El uso de la toxina botulínica tipo A, popularmente conocida como bótox, ha explotado en los últimos años. No solo se utiliza para mitigar las líneas de expresión en la frente o los ojos, también se ha vuelto masivo su uso en el músculo masetero -en la mandíbula- tanto para tratar el bruxismo como para fines puramente estéticos, para "adelgazar" el rostro
Sin embargo, un reciente y contundente estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Chile encendió las alarmas al revelar un efecto secundario oculto: el bótox provocaría una atrofia muscular severa que está directamente ligada al bloqueo de la "limpieza celular" (autofagia), un mecanismo que no había sido explorado de esta manera hasta ahora
El hallazgo: ¿Qué le pasa a tus músculos con el bótox?
La investigación, publicada en la prestigiosa revista científica Cell Death Discovery (del grupo Nature), demostró que la inyección de esta toxina en el músculo masetero genera una rápida disminución del tamaño de las fibras musculares
Tradicionalmente se pensaba que esta pérdida de volumen se debía simplemente a la falta de uso por la parálisis temporal o a procesos de muerte celular programada (apoptosis)
"Nuestros datos demostraron que la inyección de bótox no induce la muerte celular (apoptosis) en el músculo, sino que interrumpe la homeostasis, bloqueando el flujo de la autofagia", detalla el estudio.
La autofagia es, en palabras sencillas, el sistema de reciclaje y aseo de nuestras células. Gracias a ella, el cuerpo elimina proteínas defectuosas y componentes dañados para mantener el músculo sano
Al inyectar bótox, este importante proceso celular se detiene por completo, acumulando residuos metabólicos que impiden que el músculo se repare correctamente
"No existe suficiente información sobre sus efectos a largo plazo"
A pesar que estos hallazgos ayudan a entender cómo se bloquea este proceso celular y podrían ayudar a buscar terapias contra enfermedades degenerativas, también dejan ver las consecuencias de intervenciones ampliamente aceptadas.
Aunque actualmente no es posible establecer con certeza todos los efectos secundarios asociados a su uso repetido, especialistas coinciden en que la evidencia requiere mayor exploración:
"No existe suficiente información pública sobre sus efectos a largo plazo; la evidencia suele quedar en el ámbito académico, mientras el mercado y la inmediatez impulsan su uso. Esto hace necesario avanzar en mayor regulación y difusión, considerando que incluso se aplica en usos no recomendados, con riesgos aún poco visibilizados", señala la Dra. Sonja Buvinic, académica e investigadora.
Alerta por uso desmedido
Uno de los puntos más preocupantes que reactiva este estudio es la seguridad del procedimiento
Se trata de un uso "off-label", es decir, fuera de indicación oficial, lo que resalta la urgencia de contar con más evidencia científica sobre sus riesgos a largo plazo
"No está aprobado ni por las empresas comercializadoras ni por la FDA de los Estados Unidos. Este uso fuera de indicación (off-label) resalta la necesidad de una investigación exhaustiva en este campo", señala el estudio.
Para saber más puedes revisar el artículo científico completo: