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Desde Corea del Sur a Chile: Así es la nueva escuela de robótica que busca transformar la educación

My Robot School nació en Corea del Sur para que estudiantes aprendan tecnología creando y experimentando.

24horas.cl

Martes 7 de julio de 2026

La educación del futuro ya está en Chile y viene directamente desde Corea del Sur, uno de los países líderes en innovación y tecnología. My Robot School, escuela especializada en robótica educacional y programación presente en más de 16 países, inició un plan de expansión nacional que busca acercar esta metodología a niños y niñas de todo el país.

Tras un exitoso primer año de funcionamiento en su sede de Las Condes, donde actualmente participan cerca de 70 estudiantes, la institución abrió postulaciones para emprendedores interesados en llevar la experiencia My Robot School a nuevas ciudades, contribuyendo al desarrollo de habilidades tecnológicas y socioemocionales desde los primeros años de escolaridad.

My Robot School: la metodología de Corea del Sur 

Reconocida por su enfoque práctico, My Robot School nació en Corea del Sur con el objetivo de que los estudiantes aprendan tecnología creando, experimentando y resolviendo problemas reales, en lugar de ser simples consumidores de dispositivos digitales.

Su modelo educativo combina robótica educacional, programación y aprendizaje colaborativo, permitiendo que niños y niñas desarrollen pensamiento lógico, creatividad, comunicación, trabajo en equipo y resolución de problemas desde primero a tercero básico.

En Chile, fue impulsada por Constanza Zalaquett, quien decidió traer este modelo luego de conocer el éxito que la marca había alcanzado en otros mercados de Latinoamérica.

"Nuestra meta es que la robótica educacional y programación deje de ser un taller para unos pocos estudiantes y se convierta en una herramienta formativa presente desde los primeros años escolares", explicó la directora.

Robótica educacional para mejorar la convivencia escolar

La metodología de My Robot School promueve que los estudiantes trabajen en equipos para construir y programar robots, enfrentando desafíos donde deben dialogar, coordinarse y encontrar soluciones en conjunto.

Este enfoque favorece el desarrollo de habilidades como:

  • Trabajo colaborativo
  • Comunicación efectiva
  • Empatía
  • Pensamiento crítico
  • Resolución de problemas
  • Liderazgo

Según Zalaquett, estos aprendizajes generan beneficios que van mucho más allá del ámbito tecnológico: "Los niños aprenden haciendo, pero también aprendiendo a escuchar, coordinarse y resolver problemas en conjunto. Eso tiene un impacto directo en la convivencia escolar y también en el rendimiento académico."

Además, la metodología facilita la inclusión de estudiantes con distintas necesidades educativas, promoviendo una mayor participación dentro de la sala de clases.

My Robot School en Chile

La expansión contempla la apertura en distintas regiones del país, orientadas a emprendedores interesados en combinar educación, tecnología e impacto social.

Uno de los aspectos destacados es que no se requiere experiencia previa en programación o robótica, ya que la empresa entrega capacitación, materiales, plataforma educativa y acompañamiento permanente.

La inversión inicial bordea los USD 50.000, incluyendo implementación del local, kits tecnológicos, computadores, royalty y capital de trabajo para los primeros meses de operación.

Tecnología para crear, no solo consumir

Uno de los principales objetivos de My Robot School es enseñar a los estudiantes a comprender cómo funciona la tecnología y utilizarla para crear soluciones, alejándose del uso pasivo de las pantallas.

Para la directora, existe una creciente preocupación entre las familias por el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a dispositivos móviles: "Queremos que los niños comprendan la tecnología y aprendan a crear con ella. Hoy muchos padres buscan alternativas para que sus hijos no solo consuman contenido, sino que desarrollen habilidades que les servirán toda la vida."

La institución también busca reducir la brecha de género en áreas STEM, incentivando una mayor participación de niñas en robótica y programación desde edades tempranas.