La influencer Rosario Bravo confesó un hábito que tenía desde pequeña que se convirtió en una verdadera pesadilla, pero que con el pasar del tiempo ha podido superar.
Todo ocurrió en el podcast “En El Ojo”, cuando la creadora de contenido habló sobre un grave problema llamado onicofagia, y que no podía controlar pese a que lo intentara.
Ahí relató que ahora estaba feliz por lo que había logrado: "Estoy super orgullosa porque me crecieron las uñas; yo me las comí tantos años".
"Me comía el dedo entero, me salía sangre, me sacaba los cueros, se me infectaba y me salía pus. Mi mamá me metía el dedo en agua hirviendo con agua de Alibour", detalló.
La situación fue tan tormentosa que le provocó varias pesadillas: "Yo soñaba que me pedían matrimonio y cuando me metían el anillo me decían 'no ya no quiero' porque me miraban las uñas".
Incluso intentaba de todo para no comerse las uñas, pero siempre volvía al hábito que le hacía daño a ella misma: "Hacía el esfuerzo y me iba a pintar las uñas para no comérmelas y así empecé a dejar de comérmelas, pero me alcanzaba para tenerlas pocos días pintadas porque no tenía muchas".
Pese a lo difícil que pudo ser la situación en esa época, Rosario Bravo mostró sus uñas sanas y largas y aceptó que "estoy orgullosa de mí misma".