Google acordó pagar 68 millones de dólares para poner fin a una demanda colectiva en Estados Unidos que acusaba a su asistente de voz, Google Assistant, de grabar conversaciones privadas sin autorización de los usuarios.
La acción judicial apuntaba a un problema en el sistema de activación del asistente, diseñado para responder únicamente a comandos específicos como “Hey Google”. Sin embargo, la demanda sostenía que el software se activaba por error en determinadas ocasiones —los llamados false accepts— registrando fragmentos de conversaciones privadas sin que los usuarios lo advirtieran, según consignó As.
Según los denunciantes, estas grabaciones habrían sido almacenadas y eventualmente utilizadas o compartidas de forma indebida, incluso asociándolas a mecanismos de publicidad segmentada.
Google, por su parte, negó haber incurrido en prácticas ilegales, aunque optó por alcanzar un acuerdo para evitar los costos, riesgos e incertidumbre de continuar con el litigio. La compañía no realizó comentarios adicionales tras conocerse el pacto.
El acuerdo contempla a personas que hayan adquirido dispositivos de Google o que se hayan visto afectadas por estas activaciones erróneas desde el 18 de mayo de 2016, siempre que cumplan con los criterios que determine el tribunal.
En paralelo, los abogados de la parte demandante podrían solicitar hasta un tercio del monto total en concepto de honorarios, lo que equivale a aproximadamente 22,7 millones de dólares.
En cuanto a las compensaciones individuales, y a la espera de la aprobación judicial definitiva, estimaciones preliminares indican que los pagos podrían oscilar entre 2 y 10 dólares para algunos usuarios, mientras que quienes compraron ciertos dispositivos vinculados a cuentas con Google Assistant podrían recibir montos mayores, que irían entre 18 y 56 dólares.