Por qué algunos terminan llorando cuando se pasan de copas

Por qué algunos terminan llorando cuando se pasan de copas

A algunos los pone demasiado felices y otros terminan en u mar de lágrimas incontenibles para cualquiera que ya tiene unas copas de más en el cuerpo. ¿El culpable? no es algún problema del corazón sino el el Etanol.

24Horas.cl TVN
16.11.2015

Te vas de juerga, en tu casa, con los amigos o tal vez en una playa. En todos esos lugares un elemento que nunca falla es una copita de alcohol. Cerveza, vino, ron, tequila o lo que prefieras se hace presente para condimentar conversaciones o lograr que los miedos desaparezcan.

Pero en todos estos escenarios lo que más se repite es que un amigo, primo, hermano o quien sea, se pasa de copas y termina en un mar de lágrimas que no puedes detener. Su llanto pareciera que no habrá mañana y todos los que estaban en  plena euforia, terminan tratando de animar al desvalido.

Sin embargo, la duda que más aparece es ¿qué produjo que su llanto sea la mesa central de una buena corrida de copas? Pues bien, hay una molécula curiosa que todo lo controla cuando el alcohol está en tus manos, es el etanol. A_UNO_384855.jpg

Dependiendo de la cantidad que cada uno ingiera, puede llevarte de una euforia (o arriba de la pelota, en buen chileno) hasta caer en una avería y daño emocional que es para todos incomprensible.

Para el autor del libro "Alcohol y cerebro", David Rodríguez cualquier tipo de brebaje que contenga grados funciona como una "sustancia depresora del sistema nervioso, aunque en bajas dosis puede actuar como excitante".

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Para dejar todo más claro es necesario saber que todo tiene que ver con el funcionamiento químico de nuestra masa gris.

Los miles de millones de neuronas que está allí, se comunican mediante los neurotransmisores, estos compuestos químicos que se transmiten información de neurona en neurona y de los que, más de alguna vez, oíste hablar con relación a la alegría, la tristeza, el amor o el mismo deporte: la serotonina, la dopamina, las endorfinas, acetilcolina, etc.

Pues bien,el alcohol como otras drogas interfiere en esta comunicación y es ahí, justo en ese momento cuando las emociones se entremezclan y todo se derrumba y solo hay lágrimas.

El sistema límbico es el encargado de poder controlar los asuntos que tengan que ver con la memoria y las emociones del encéfalo, el que por el alcohol se puede ver altamente afectado. Es por eso que luego de una gran juerga, la mañana siguiente nos despertamos con el recuerdo casi borrado de todo lo que ocurrió la noche anterior.

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Pero eso no es todo, porque además es el motivo de que vivamos en un carrusel de emociones (si estás con copas de más). De ahí a acabar una fantástica noche a tener que poner compresas frías en tus ojos de tanto llorar, hay solo un paso o mejor dicho está solo a un trago más.

Así es como el consumo de algunas copas puede proporcionar en un comienzo momentos de euforia y llanto antes de que aparezcan los otros efectos -que no son para nada agradables- como la pérdida de la capacidad motora, la descoordinación en los movimientos, la alteración de nuestro sentido de la visión y un largo etc.

En resumen, si vas a beber, no solo pasa las llaves, sino que procura no llegar a las lágrimas para no arruinar la juerga con tus amigos que solo quieren tomar para reír y pasar un buen rato.

Y la muestra más gráfica de que el alcohol saca lo más triste de nosotros es esta canción, por el vino:

Por el vino me quedé sin pena

Por el vino me quedé sin pena

 

Para leer la versión original de Elpais.com, pincha AQUÍ.


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