Reír a carcajadas es un lujo que todos podemos darnos. Sin embargo, algunos lo hacen con más comodidad que otros, principalmente por una causa: lo estético. La falta de piezas dentales y su oscurecimiento son algunas de las razones por las que las personas a veces prefieren cerrar un poco más la boca al momento de reír.
El odontólogo de Centros Médicos Vidaintegra, Felipe Rivera, aclara algunos mitos y verdades de la salud dental para mejorar esta y poder sonreír con tranquilidad.
Mito 1: La mujer pierde calcio cuando está embarazada y se le sueltan los dientes
Falso. Según indica el especialista, “la mujer en el embarazo tiene los suficientes depósitos de calcio para formar la dentición de su hijo y no tener problemas con sus propios dientes”. Explica que las embarazadas tienen un aumento de las hormonas propias de la etapa lo cual hace aumentar las bacterias ya existentes en la boca, causando problemas periodontales (infección producida en las encías y huesos que rodean los dientes). Es por esto que el odontólogo enfatiza que las embarazadas deben mejorar su higiene bucal y acudir al dentista.
Mito 2: Después de los 18 años hay que sacar siempre las “muelas del juicio”
Falso. Las muelas del juicio en general aparecen desde los 16 años. “A veces estas piezas, por falta de espacio, salen en una posición no adecuada que puede provocar infecciones y en ese caso es necesario retirarla, pero hay que evaluar cada caso”, indica el odontólogo Felipe Rivera.
Mito 3: El enjuague bucal es útil para una buena higiene dental
Relativo. Hay enjuagues que cumplen diversas funciones y hay que evaluar qué tipo de colutorio requiere cada paciente. En caso de requerirlo, es necesario su uso como complemento del cepillado y el hilo dental.
Mito 4: El uso excesivo de chicle puede provocar daño en los dientes
Verdadero. El especialista aclara que “si bien el uso del chicle por poco tiempo no es dañino, su uso prolongado puede alterar el sistema masticatorio, afectando la articulación temporomandibular y los músculos de la mandíbula”. Además explica que si el chicle contiene azúcar se aumenta la aparición de caries.
Mito 5: Cualquiera puede realizar un blanqueamiento dental, sin necesidad de que sea dentista
Falso. El Dr. Rivera explica que el blanqueamiento sólo se debe realizar con un dentista porque hay muchos factores a considerar. Es esencial que el paciente que se realice este procedimiento tenga la boca completamente sana, puesto que los productos que se usan tienen químicos que pueden provocar daños a los dientes y encías.
Además, indica que muchas de las pastas dentales que prometen blanquear los dientes pueden provocar sensibilidad si es que se usan indiscriminadamente.
Mito 6: Fumar empeora la salud bucal
Verdadero. El cigarro provoca diferentes tipos de daños bucales principalmente a encías y huesos que rodean los dientes, por el efecto del humo (local) y por el efecto sistémico que tiene el cigarro, ya sea en la boca como en el resto del cuerpo.El cigarro afecta la flora bacteriana normal de la boca transformándola en una flora de masa agresiva. Además, el especialista asegura que con el cigarrillo se disminuye la capacidad inmunológica bucal.
Mito 7: Las personas que no consumen calcio pierden los dientes
Falso. El especialista indica que a los pacientes se les pueden caer los dientes por diferentes causas. “Una de las principales razones son las enfermedades periodontales, es decir, infecciones que involucran el hueso y encía que rodean los dientes”, asegura el Dr. Rivera. La mala higiene y no visitar periódicamente al dentista, son otros de los factores que pueden ocasionar la pérdida de piezas dentales.
El odontólogo entrega algunas recomendaciones para una buena salud dental:
1. Cepillar los dientes después de cada comida
2. Complementar el cepillado con el uso de seda dental
3. Visitar periódicamente al dentista
4. Elegir pastas dentales con flúor y no abrasivas
5. No utilizar chicle de forma prolongada. Si se utiliza, elegir chicles sin azúcar
6. Evitar fumar.
7. Evitar la alta ingesta de té, café y vino tinto.
8. Llevar a los niños a controles periódicos desde que salen sus primeros dientes.