Una tecnología nacida en Asia comenzó a desplazar las rutinas tradicionales de aseo personal en el hogar. Se trata de los washlets o inodoros inteligentes, artefactos que integran las funciones del bidé mediante sistemas automatizados para eliminar la dependencia de productos desechables.
Según consignó 50 ámbito, estos dispositivos operan con boquillas que proyectan agua para la limpieza posterior o femenina, permitiendo graduar la presión, la temperatura y la dirección del flujo. Los modelos avanzados incorporan secado con aire, asientos calefaccionados, desodorización, sensores de proximidad y apertura automática mediante control remoto o comandos de pie.
El factor de salud sostiene el crecimiento de este mercado. Un análisis de la gastroenteróloga de la Escuela de Medicina de Harvard, Trisha Pasricha, advierte que el uso de papel tradicional puede transferir hasta 40.000 bacterias a las manos. Frente a esto, el lavado con agua y el secado de aire minimizan el contacto directo con la zona.
Junto con el beneficio sanitario, estos artefactos reducen el volumen de basura domiciliaria y resuelven problemas de espacio al unificar dos lozas sanitarias en una. Asimismo, su interfaz remota simplifica la autonomía de uso para personas con movilidad reducida.
En el mercado trasandino, las alternativas básicas para el hogar parten en los 680.000 pesos argentinos. En tanto, las versiones de alta gama con conectividad y programas de eficiencia energética alcanzan hasta los 2,5 millones de pesos, montos que no contemplan los costos de instalación.