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Estudio chileno desarrolla sistema que extiende vida útil de las frutillas

Una investigación de representantes del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) buscan analizar ciertos alimentos para que puedan tener una mayor vida.

24horas.cl

Viernes 14 de agosto de 2026

Investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) presentaron oficialmente los resultados finales del proyecto 'Sistema de conservación, basado en una levadura nativa mejorada con óptima producción y liberación de un gasotransmisor natural, para extender la vida útil de frutos carnosos no climatéricos'.

La iniciativa, financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través del programa IDeA I+D de la Subdirección de Investigación Aplicada (SIA), busca resolver una de las mayores problemáticas de la fruticultura: la rápida pérdida de calidad de frutos altamente perecibles como la frutilla.

La jornada de cierre contó con la participación de especialistas del INIA, la Universidad de Santiago de Chile (USACH), la Universidad de Talca y la empresa biotecnológica Agro Qtral, quienes expusieron los principales avances técnicos y el desarrollo de un biodispositivo con alto potencial de mercado.

En el marco del seminario, el doctor Sebastián Molinett, investigador de INIA La Cruz y director del proyecto, anunció además el lanzamiento del sitio web oficial de la iniciativa, plataforma destinada a la difusión técnica, publicaciones científicas y la transferencia tecnológica de estos conocimientos a productores e industrias del sector.

Un problema clave en la postcosecha

Al ser un fruto no climatérico, la frutilla se caracteriza por una acelerada tasa de ablandamiento tras la cosecha, lo que facilita el daño mecánico y el ataque de patógenos.

"Nosotros identificamos que un gasotransmisor derivado del metabolismo del azufre está íntimamente ligado a la mantención de la firmeza. Durante la maduración, sus niveles caen drásticamente. La pregunta fue cómo proveer este compuesto a la fruta de forma segura, controlada y biológica", explicó Molinett.

Mejoramiento genético de levaduras nativas

Para dar respuesta a este desafío, el equipo liderado por el doctor Claudio Martínez, experto en genética de levaduras de la USACH, analizó una colección de más de mil cepas nativas recolectadas a lo largo de Chile.

Mediante cruzamientos controlados y programas de selección cuantitativa, el grupo logró desarrollar una cepa mejorada con una destacada capacidad para emitir dicho gasotransmisor. Se trata de la primera vez que se crea una levadura orientada específicamente a la conservación de frutos por vía gaseosa.

Resultados: fruta más firme y resistente

Las evaluaciones fisiológicas y bioquímicas realizadas por la Universidad de Talca, bajo la dirección del doctor Carlos Figueroa, arrojaron resultados sobresalientes tanto en campo como en laboratorio:

  • Mayor firmeza: los frutos expuestos a la levadura mantuvieron una consistencia superior incluso tras tres días a temperatura ambiente, retrasando la senescencia sin alterar parámetros como el peso o el color

  • Control de patógenos: en las pruebas de postcosecha, la fruta tratada mostró una reducción significativa en la aparición de mohos en comparación con los controles no tratados

Biodispositivo y escalamiento comercial

El avance tecnológico se concreta en un biodispositivo formulado como microperlas de encapsulación (de aproximadamente 300 micras). Estas estructuras sólidas albergan las levaduras viables y permiten una liberación sostenida del gasotransmisor directamente en los empaques de comercialización.

El proceso de escalamiento biotecnológico se realiza en conjunto con la empresa Agro Qtral. Su representante, la ingeniera bioquímica Angélica Valenzuela, confirmó que ya trabajan en la formulación comercial y en la validación en plantas de packing reales, gracias a un convenio con la asociación de productores Agrofrutilla.

Un avance hacia la sustentabilidad agrícola

El encuentro concluyó con una mesa de diálogo entre académicos y productores, coincidiendo en la proyección de esta tecnología para reemplazar o reducir el uso de fungicidas sintéticos y su potencial extensión hacia otros tipos de frutos.

"Este proyecto sienta las bases para una nueva generación de sistemas de conservación biológicos. La levadura mejorada y el biodispositivo son resultados concretos, y ahora el desafío es llevarlos al mercado", concluyó Molinett.