La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como el eje central de las inversiones corporativas en Chile para 2026
Actualmente, existe una brecha significativa entre la percepción de los altos mandos y la realidad cotidiana de sus equipos. Mientras los ejecutivos creen estar liderando con claridad, las cifras de los empleados cuentan una historia distinta
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Visión poco clara: Solo el 18% de los trabajadores está totalmente de acuerdo en que el liderazgo ha comunicado una visión clara sobre cómo enfrentar el cambio este año
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Impacto desconocido: Apenas el 20% siente que entiende cómo los agentes de IA impactarán sus roles y habilidades requeridas
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Falta de co-creación: Aunque el 81% cree que sus jefes comprenden el uso de la IA, solo el 20% se siente como un co-creador activo en la transformación de su empleo
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El entusiasmo financiero por la tecnología es evidente. Un 86% de los líderes C-Level proyecta aumentar sus inversiones en IA durante 2026, y el 78% la ve como una herramienta clave para el crecimiento de ingresos más que para el ahorro de costos
No obstante, esta agresividad en el gasto no se traduce en cambios estructurales internos:
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Capacitación insuficiente: Solo el 40% de los empleados afirma que la formación recibida los ha preparado para sus nuevas funciones
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Foco en el proceso, no en el cargo: Mientras el 21% de las empresas rediseña sus procesos, menos del 10% se enfoca en rediseñar los roles laborales
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Prioridades estancadas: Solo el 7% de los ejecutivos menciona la reconfiguración de roles como prioridad, marcando una caída respecto al año anterior.
Los riesgos de una IA "frágil"
La desconexión también afecta la productividad. El 54% de los trabajadores menciona resultados de IA de baja calidad o engañosos, lo que genera pérdida de tiempo
“Solo aquellas empresas que logren integrar tecnología, talento y una visión compartida podrán transformar el entusiasmo inicial por la IA en ventaja competitiva real”, concluye Rojas