Los clásicos "chistes de papá" son conocidos por sus juegos de palabras simples y bromas predecibles. Sin embargo, diversas investigaciones recogidas por The Washington Post indican que este tipo de humor podría tener un efecto positivo en la crianza.
Según los especialistas, más que hacer reír, estas bromas ayudan a crear momentos de complicidad y fortalecer el vínculo entre padres e hijos.
¿Por qué hacen bien?
Expertos explican que compartir una broma o una risa favorece la cercanía familiar y puede ayudar a disminuir el estrés y la tensión emocional.
Además, este tipo de humor invita a los niños a interpretar juegos de palabras y comprender distintos significados, lo que también estimula su desarrollo comunicativo.
El psicólogo Paul Silvia, de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, señala que estas bromas suelen basarse en juegos de palabras, interpretaciones literales de frases y un humor sencillo e intencionalmente "fome".
Muchas veces se presentan en formato de pregunta y respuesta o incluyen situaciones cotidianas relacionadas con la familia, lo que las hace fáciles de entender para niños y adultos.
Más que un chiste aburrido
Los especialistas coinciden en que el verdadero valor de estas bromas no está en provocar grandes carcajadas, sino en generar momentos compartidos entre padres e hijos.
Incluso cuando la reacción es un "qué fome" o una mueca de vergüenza, esos pequeños momentos pueden convertirse en recuerdos familiares que fortalecen la confianza y el apego con el paso de los años.