El avance de la inteligencia artificial (IA) en el mundo del trabajo ya no es una promesa a futuro, sino una realidad que se mide en cifras concretas. A nivel global, una encuesta de OpenAI a 9.000 trabajadores de 100 empresas reveló que sus productos de IA están ahorrando a los profesionales entre 40 y 60 minutos diarios en sus tareas, con los mayores beneficios reportados en áreas como ciencia de datos, ingeniería, comunicación y contabilidad. Según el mismo estudio, tres de cada cuatro empleados aseguran que el uso de IA ha mejorado tanto la velocidad como la calidad de su trabajo.
Esta tendencia internacional vinculada a la eficiencia y la productividad ya está empezando a tener un correlato local. De acuerdo con datos de Trabajando.com, el 7,2% del total de las ofertas laborales publicadas en su plataforma durante el primer semestre de 2026 solicita explícitamente conocimientos o herramientas de Inteligencia Artificial, cifra que se triplica respecto al 2,4% registrado en el mismo periodo de 2025.
"Lo que estamos viendo en Chile confirma lo que ya se observaba a nivel global, la IA dejó de ser una tecnología emergente para transformarse en una habilidad transversal que las empresas exigen de manera concreta. La diferencia es que esta adopción no avanza de forma pareja, y ahí es donde empiezan a abrirse las brechas", explica Eduardo Marín, Gerente General de Trabajando.com
Los datos de Trabajando.com muestran que, dentro de ese 7,2% de avisos que mencionan IA, un 83,1% la exige como requisito para desempeñar el cargo, mientras que solo un 16,9% la plantea como una competencia complementaria o deseable.
"Esto confirma que la IA ya forma parte de las competencias estructurales de muchos puestos de trabajo, y no solo de un conocimiento adicional que suma puntos en un proceso de selección. El mercado está pidiendo, de forma cada vez más directa, gente que sepa trabajar con estas herramientas desde el primer día", señala Marín.
La brecha entre ambos grupos también se refleja en las remuneraciones. Según Trabajando.com, los cargos donde la IA es un requisito excluyente ofrecen una renta promedio de $2.120.000, con un rango que va desde el sueldo mínimo hasta los $4.500.000, dependiendo de la experiencia y la responsabilidad del cargo. Entre las familias de cargos más demandadas en este segmento destacan Ingeniería en Inteligencia Artificial, Machine Learning y Modelos de IA, Ciencia de Datos e IA, Desarrollo de Soluciones con IA, y Arquitectura y Liderazgo Técnico en IA.
En contraste, los cargos donde la IA cumple un rol de apoyo, mejorando procesos, productividad o potenciando funciones sin ser el núcleo del puesto, presentan una renta promedio de $1.750.000, con rangos de entre el sueldo mínimo y aproximadamente $3.600.000. Esta incorporación se concentra principalmente en áreas de marketing, comercial y ventas, diseño, analítica y operaciones.
"Ahí está la brecha que más nos preocupa. No es solo una diferencia de sueldo, es una diferencia de trayectoria. Los perfiles que lideran la adopción de IA están accediendo a mejores condiciones y a cargos más estratégicos, mientras que otros perfiles, si no se actualizan, corren el riesgo de quedar fuera de esa conversación", plantea el Gerente General de Trabajando.com.Para Trabajando.com, la aceleración de la IA en el empleo trae consigo desafíos que tanto trabajadores como organizaciones deben abordar cuanto antes:
- Obsolescencia y microaprendizaje: frente a tecnologías de evolución tan rápida como la IA generativa y los modelos de lenguaje, la capacidad de aprender de forma continua y en pequeñas dosis se vuelve más relevante que depender solo de la capacitación formal tradicional.
- La paradoja de las habilidades blandas: mientras más se automatizan las tareas técnicas, más peso adquiere lo humano. La empatía, el pensamiento crítico y el liderazgo son atributos que la IA no puede reemplazar, y se están convirtiendo en el verdadero factor diferenciador.
- Gestión del cambio organizacional: las empresas enfrentan el desafío de traducir estas tecnologías a nivel corporativo, identificando con claridad los beneficios reales que trae la IA a sus procesos y acompañando a sus equipos en el proceso de adopción.
- Ética operativa: el uso cotidiano de estas herramientas exige mayor responsabilidad en el manejo de los datos, donde la integridad y el uso ético de la información se vuelven condiciones básicas para la sostenibilidad laboral de las organizaciones.