Teñirse el cabello suele entenderse como una forma de autoexpresión, identidad o estilo personal. Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad de Asbiro, en Polonia, analizó si este acto podría estar asociado a ciertos factores psicológicos y emocionales.
La investigación examinó cerca de 14 mil perfiles, con el objetivo de identificar una posible relación entre el uso de colores de cabello no tradicionales (como azul, rosado, verde, morado, etc.) y factores de salud mental. Para ello, comparó a personas que utilizaban distintos tintes con quienes utilizaban su color natural o uno "tradicional".

Resultados de la investigación
Según los hallazgos, las personas que se tiñen el cabello de colores no convencionales presentaban mayores niveles de depresión y angustia psicológica en comparación con quienes no lo hacían. Estos resultados se mantuvieron incluso después de agregar variables como edad, género, ideología, estado civil, dieta y estilo de vida.
El estudio también reveló que el vegetarianismo, los tatuajes y experiencias poliamorosas suelen ser factores que incrementan el uso de tindes de color.
Pese a los resultados, los investigadores enfatizaron que no existe una relación causal directa entre teñirse el cabello de colores y la salud mental.
A raíz de eso, el estudio concluyó que el cambio de color de cabello puede operar como una forma de comunicar identidad o malestar interno, sin que ello se relacione directamente con un diagnóstico, una condición específica o un deterioro en la salud mental.