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Qué hay detrás de los cientos de "falsos llamados" de tiroteos: "Se sienten satisfechos con producir daño"

Especialistas apuntan al "sentido de pertenencia" y control parental como parte de las claves para entender el fenómeno, registrado tras el fatal ataque en Calama.

Sebastián Mora Arriagada

Lunes 20 de abril de 2026

Más de 700 son las denuncias que ha recibido la Fiscalía en las últimas semanas sobre amenazas de tiroteos o hechos violentos al interior de colegios, universidades u otros recintos de educación.

Suspensión de clases, activación de protocolos o incluso evacuaciones son parte de las acciones que diversas autoridades debieron ejecutar; todo ello tras el fatal ataque de un alumno en Calama el pasado 27 de marzo.

De ahí en más, en distintas ciudades fueron informados procedimientos que, si bien afortunadamente no concretaron sus amenazas, sí alteró la normalidad en la comnunidad educativa.

Jennifer Conejero, psicóloga infanto-juvenil de la Clínica Santa María, aseveró a 24horas.cl que "estas conductas en general son hechas por personas que no miden las consecuencias de sus actos. Uno podría hablar de falta de empatía, de personas que quieren sacar provecho de las situaciones sin considerar lo que le puede causar su conducta a otros".

Conejero explicó que los autores de estas situaciones "muchas veces no van a tener finalmente la actitud de hacer un tiroteo, pero sí quieren causar daño, como asustar a las personas, sentir una cuota de poder que les da esto, porque dan este mensaje y consiguen un efecto en los otros".

"Eso, por ejemplo, es más común verlo en jóvenes adultos, universitarios, donde ya se vuelve más complejo el análisis, porque esta conducta va a generar un problema para el resto, y eso a ellos no les importa. Por otro lado, se van a sentir satisfechos con producir este daño", añadió.

Por su parte, la psicóloga Cecilia Taborga, de la Clínica Indisa, comentó a 24horas.cl que "los colegios al parecer se han transformado en campos de batalla, lo que simbólicamente muestra cómo cada persona se relaciona con el otro, cómo se forman grupos, de pertenencia en los adolescentes, donde predomina la ley del más fuerte".

"Los niños aprenden de lo que observan, viven y buscando modelos de referencia", aseguró.

Marcha en Calama tras el fatal ataque del 27 de marzo

Además, expresó que es muy probable que "estos jóvenes o los barrios de donde ellos provienen tal vez sí son campos de batalla, donde deben andar armados para protegerse o para tal vez tener un sentido de pertenencia, para ser alguien en ese entorno. En las universidades probablemente pueden pasar situaciones  semejantes, como agredir a profesores".

"El sentido de pertenencia"

Taborga añadió que el foco en estas actitudes "es el sentido de pertenencia. Es este quizá psicológicamente un campo de batalla en donde hay que andar protegidos, porque, si no nadie lo hace, hay que defenderse y el sentido de pertenencia de quién es más choro, quién gana, quién es más fuerte. La vulnerabilidad está castigada, la vulnerabilidad no está permitida, ya que además aquí hay un tema probablemente de un sentimiento de sobrevivencia".

Conejero, por su parte, dijo que detrás de estas acciones "yo no diría que es solo llamar la atención, sino que pasan cosas detrás de tomar una decisión así. Padres que no saben qué están viendo sus hijos, que no ponen atención a lo que le está pasando, las dificultades que pueden tener las necesidades", afirmó Conejero.

Igualmente, manifestó que "se ha visto que estas conductas tienen que ver con la necesidad de destacar".

Conejero, por su parte, subrayó que el control de padres y madres es fundamental, sobre todo con la influencia de las redes sociales.

"La influencia de las redes sociales aquí es muy mala, porque hemos visto que en TikTok aparecen estos desafíos y los niños por cumplirlo no miden las consecuencias de sus acciones. Por ser más fuertes, por tener esta influencia y por la suspensión de clase y de pruebas, que es el beneficio inmediato", complementó.

Finalmente, Cecilia Taborga exhortó a "conversar en la casa con los niños y adolescentes. Los padres deben deben reflexionar si ellos son violentos de alguna manera. Buscar ayuda psicológica, terapia individual, terapia familiar".

"En caso de que no venga del hogar, viene del barrio, de sus pares. Todo eso sí hay que conversarlo, hay que generar palabras, hay que generar respeto. Muchas veces uno va a reuniones de apoderados con el profesor jefe, siendo los propios apoderados quienes faltan el respeto", sentenció.