Con apenas 10 años, Esteban Quiroz Riquelme, conocido por su familia y amigos como "Junior", está a semanas de cumplir uno de los mayores sueños de su corta carrera: representar a Chile en el Campeonato Mundial de Pokémon TCG (Trading Card Game) 2026, que se disputará entre el 28 y el 30 de agosto en San Francisco, Estados Unidos.
Oriundo de Viña del Mar, el pequeño jugador se convirtió en el Top 1 de Chile en Play Points y Top 1 de Latinoamérica, resultados obtenidos tras una intensa temporada que lo llevó a competir en torneos de Brasil y Perú.
En conversación exclusiva con 24horas.cl, Esteban recordó el momento en que recibió la noticia de su clasificación: "Sentí mucha emoción y me sentí feliz. Porque todo lo que había hecho durante el año había dado frutos".
"Me siento feliz por representar a Chile"
El competidor de Pokemon TCG confesó que su objetivo ahora es "ganar el mundial". Para ello viajará junto a toda su familia: su mamá, Catalina Riquelme; su padre, Esteban Quiroz; y su hermana. "Gracias a que él se metiera a esto del Pokémon, al final nosotros como familia nos metimos en el juego. Jugamos los cuatro", contó su madre.
También, dimensiona lo que significa competir bajo la bandera chilena. "Me es emocionante. Me siento feliz por representar a Chile", Esteban "Junior" Quiroz.

Pese a ser un fanático de Pokémon, Esteban no tiene un personaje favorito. Su fortaleza está precisamente en dominar distintos mazos, lo que lo convierte en un rival difícil de leer durante los torneos. Eso sí, hay un objeto que nunca falta en sus viajes: un peluche de la suerte que reúne a Lapras, Pikachu y Gardevoir. Este último tiene un significado especial, ya que fue el Pokémon con el que comenzó la etapa más exitosa de su carrera competitiva.

El mazo que cambió su historia
Los padres de Esteban recuerdan el momento en que entendieron que el juego era mucho más que un pasatiempo. Todo cambió cuando una jueza le prestó un mazo de Gardevoir para un torneo puntuable.
"Se requería mucha habilidad para ejecutar ese mazo porque era complejo de jugar. Una jueza nos lo prestó para que Esteban lo probara en un torneo. Lo jugó súper bien. Ahí nos dimos cuenta de que tenía mucha capacidad de juego. Fue su primer torneo puntuado... y lo ganó", relató su padre.
En este sentido la madre añadió que: "A raíz de ese mazo nosotros nos dimos cuenta de sus habilidades".
"No paraba de ganar"
"Yo creo que es un talento. Mucha gente nos ha dicho que ve el talento en él, incluso jugadores que ya han ido al Mundial", señaló Catalina Riquelme.
En este sentido, el padre de Esteban, quien comparte el mismo nombre explicó que a su hijo "se le da muy natural jugar. Es como que lo trae incorporado. Definitivamente es un talento. Nosotros potenciamos lo que a él le gusta, pero él ya lo traía".
La familia cuenta que durante varios meses el pequeño competía entre cuatro y cinco veces por semana, utilizando mazos distintos en diferentes tiendas, una estrategia que terminó convirtiéndolo en un rival impredecible que "no paraba de ganar".
La evolución de Esteban en el juego fue muy rápida. En apenas una temporada competitiva consiguió lo que muchos jugadores tardan años en alcanzar. "Jugó una temporada y clasificó al Mundial", resume orgulloso su padre. De hecho, en su entorno competitivo ya esperaban que obtuviera el cupo mundialista debido al rápido crecimiento que mostró desde sus primeros torneos.
El sacrificio detrás del sueño
Pese a ser uno de los mejores jugadores de Latinoamérica, el camino de Esteban no ha sido fácil. Sus padres cuentan que el mayor obstáculo ha sido el costo de competir en el extranjero, lo que les ha impedido asistir a todos los torneos e incluso afectar su ranking, recalcando que apesar de que el dinero fue un obstaculo junior "con los poquitos torneos internacionales que logró jugar, hizo los puntos para poder clasificar".
También decidieron rechazar patrocinadores. "No quisimos ponerle esa presión", explican, convencidos de que el juego debe seguir siendo una diversión y no una obligación para el pequeño.
"Nos ha enseñado a sobreponernos en los momentos difíciles. Tuvo muchas situaciones donde estuvo en negativo en torneos afuera y supo volver. Saber salir de una situación así te hace pensar dos veces antes de tirar la toalla", reflexionó su padre.
Con el Mundial a la vista, la familia mantiene la calma. "Su mayor logro ya fue clasificar en su primer año de competencia", aseguran. A fines de agosto, Esteban "Junior" Quiroz con apenas 10 años buscará escribir el capítulo más importante de su prometedora carrera.