Las lluvias registradas este viernes en la Región Metropolitana marcaron el inicio del otoño y entregaron señales positivas en medio de la sequía, con proyecciones que apuntan a un aumento en las precipitaciones durante las próximas semanas.
Uno de los efectos más visibles del sistema fue la primera nevada del año en la cordillera, un evento considerado relevante para esta época. De mantenerse las temperaturas estables, la nieve podría persistir en altura durante los próximos días.
En ese sentido, se espera que las máximas en Santiago se mantengan entre los 24 y 26 grados hasta mediados de la próxima semana, lo que favorecería la conservación de la nieve.
Este comportamiento responde a un inicio de otoño más alineado con los patrones históricos de la zona central. Además, la eventual presencia del fenómeno de El Niño podría derivar en un invierno más lluvioso de lo habitual.
Pese a este escenario, el llamado es a no bajar la guardia en el uso del agua, ya que la situación hídrica sigue siendo delicada y cada milímetro de lluvia resulta clave.
Finalmente, según la Dirección Meteorológica de Chile, se esperan nuevos chubascos para Santiago durante la tarde y noche de este domingo.