La reciente escalada en el precio de los combustibles ha encendido las alarmas en uno de los sectores más sensibles para la mesa de los chilenos: la industria panadera.
Según el gremio, tras un año marcado por incrementos en los costos de electricidad, salarios y la implementación de las 40 Horas, advierten que esta nueva alza podría ser "la gota que derramó el vaso".
En conversación con 24 Horas, Juan Mendiburu, presidente de la Asociación Gremial de Industriales del Pan (Indupan), analizó el complejo escenario que enfrentan las cerca de 14.000 panaderías del país. Según el dirigente, el impacto no es uniforme, pero afecta dos pilares fundamentales de la operación: el horneado y la logística.
"Las panaderías principalmente trabajan con petróleo los hornos y la distribución, también hay que recordar que las parrillas tradicionales distribuyen cerca del 70% del pan que fabricamos y eso se distribuye en vehículos de bencina, petróleo, que son de la panadería", consignó el presidente del gremio.
En cuanto a eventual alza del pan, Mendiburu sostuvo que: "Es muy variable esperar un alza pronta porque los panaderos, por lo general, ajustamos los costos lo más que podemos, porque subir el pan no es fácil, ya es un tema bastante sensible para la comunidad (...) sacando una cuenta así aproximada, hoy día coser un kilo de pan en horno de petróleo cuesta $50 pesos más y distribuirlo otros $40, pero eso no quiere decir que el pan vaya a subir $90 o $100 pesos, puede ser que no suba, o algunos suban más".
En ese sentido, puntualizó que "cada panadero ajusta sus costos lo más que puede porque subir el precio es un tema muy sensible para la comunidad y existe mucha competencia".
El presidente de Indupan destacó que la realidad varía según la ubicación y la infraestructura de cada local. Mientras que en Santiago cerca del 90% de las panaderías funcionan con petróleo, en provincias aún persiste el uso de leña.