Hasta la Corte de Apelaciones de San Miguel llegó este martes la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, para prestar declaración por primera vez en el marco de la investigación que involucra al conservador de Bienes Raíces de Puente Alto, Sergio Yáber, causa vinculada a la denominada trama de la “muñeca bielorrusa”.
En declaraciones entregadas a la prensa, Vivanco explicó que durante gran parte del tiempo que ha durado la causa esta se ha mantenido bajo reserva, lo que le impidió declarar oportunamente con pleno conocimiento de los antecedentes. Afirmó que no estaba dispuesta a declarar “a ciegas”, sin saber qué se le iba a preguntar ni qué elementos formaban parte del proceso.
La exministra relató que en marzo fue citada a declarar en Puerto Montt, instancia a la que no pudo asistir debido a problemas de salud, situación que aseguró fue debidamente informada y justificada. Posteriormente, indicó, se decretó una nueva reserva por seis meses, lo que volvió a dificultar su comparecencia.
“Yo no he tenido el espacio para declarar en que, por una parte, yo conozca el detalle, lo que hay en mi proceso; y en segundo lugar, esté en condiciones de declarar”, explicó.
Vivanco también se refirió al impacto personal y profesional que ha tenido el proceso penal en su vida. “Es una vida diaria muy difícil, porque al estar sometido a un proceso penal uno tiene un espacio muy grande dedicado a hacerse cargo de su defensa. Los abogados necesitan muchos antecedentes que uno les vaya proporcionando. Esto genera problemas familiares, genera problemas humanos”, explicó.
Tras esto, detalló que “en mi caso ha generado una serie de problemas de salud, por lo cual no es fácil retomar la vida diaria”.
Respecto a la investigación, reiteró que ha colaborado cada vez que ha tenido conocimiento de antecedentes relevantes, muchas veces a través de lo informado por la prensa. Confirmó además que entregó voluntariamente su teléfono celular y computador, junto con sus respectivas claves, y negó haber eliminado información de manera deliberada para obstaculizar la indagatoria.
Consultada por si borró mensaje, indicó que “es que uno borra lo que estima en el caso borrar. Yo no sé si todos tienen sus mensajes de hace seis o siete años, yo no, porque la verdad que los mensajes que ya no tienen sentido para mí los voy borrando y eso lo he hecho siempre, de mucho antes de ser ministra”.
“Aquí no hay ninguna teoría conspirativa. Uno es dueño de sus aparatos electrónicos y es dueño de borrar los mensajes, los correos, aquello que estime del caso, porque uno no está vigilado por el Estado como el Gran Hermano”, aseguró.