¿Por qué todos hablan de hipertrofia?: la respuesta a la pérdida muscular después de los 30 años
En Chile, la inactividad física sigue siendo un problema que impacta. Según datos de la OMS, el 87% de los jóvenes presenta niveles insuficientes de actividad física y en el caso de los adultos, la cifra alcanza a un 26,5%.
Viernes 27 de febrero de 2026
Durante años, la hipertrofia, el aumento de masa muscular a través del entrenamiento de fuerza estuvo asociada casi exclusivamente al fisicoculturismo y a cuerpos extremos. En paralelo, especialmente entre mujeres evitaban el entrenamiento con peso por temor a desarrollar una musculatura que no se ajustara a sus preferencias estéticas.
Este año, ese paradigma está cambiando, el entrenamiento orientado a ganar masa muscular se consolida como una de las principales tendencias del fitness, no por razones estéticas, sino por salud, rendimiento y prevención.
En gimnasios especializados como Gymathius, dirigido por el entrenador titulado en Ciencias del Deporte Matías Blanco, el cambio ya es evidente. “Hoy lo que más nos piden es hipertrofia, tanto hombres como mujeres. La gente entendió que no se trata de verse como fisicoculturista, sino de construir una base muscular saludable para el futuro”, explica.
La evidencia científica ha reforzado que mantener masa muscular es clave para prevenir lesiones, mejorar la postura y sostener energía durante la jornada laboral. A partir de los 25–30 años, el cuerpo comienza naturalmente a perder masa muscular si no se estimula con trabajo de fuerza, lo que impacta directamente en la composición corporal y la calidad de vida.
“Muchas mujeres llegan con miedo a levantar peso. Pero la realidad es que el entrenamiento de fuerza ayuda a tonificar, mejorar postura y acelerar el metabolismo. No se logra de manera automática que alguien desarrolle un físico extremo, por esto es clave una asesoría personalizada”, señala Blanco.
De hecho, el entrenamiento con cargas progresivas se recomienda cada vez más para prevenir pérdida ósea, mejorar estabilidad articular y reducir dolores derivados del sedentarismo.
En ese contexto, la hipertrofia deja de ser un nicho extremo y se instala como parte de un nuevo estándar del entrenamiento moderno: fuerza, objetivos medibles y enfoque en salud a largo plazo.
“El entrenamiento de peso corporal se ha convertido en otra de las tendencias en alza. Si bien es una disciplina que puede practicarse en completa autonomía y sin gran equipamiento, cada vez más jóvenes optan por acudir a gimnasios para recibir asesoría técnica y aprender a ejecutarla de forma segura y progresiva”, analiza el fundador de Gymathius.
En un país donde el sedentarismo continúa siendo un desafío y donde gran parte de la población no alcanza los niveles mínimos de actividad física recomendados, el auge de la hipertrofia no responde a una moda pasajera, sino a una necesidad concreta.