El 45% de los diagnósticos de cáncer en Chile ocurre entre los 20 y los 64 años, una etapa en que muchas personas se encuentran plenamente activas en el mundo laboral. Frente a esta realidad, el Observatorio del Cáncer y Pacto Global de las Naciones Unidas Red Chile presentaron la Guía Empresa y Cáncer: Orientaciones para la prevención, el acompañamiento y la gestión responsable del cáncer en el mundo del trabajo, la primera herramienta colaborativa desarrollada en el país para abordar la enfermedad desde el ámbito laboral.
La iniciativa busca entregar orientaciones concretas a las organizaciones para prevenir, acompañar y gestionar de mejor manera los casos de cáncer entre sus trabajadores, poniendo el foco tanto en la protección de las personas como en la continuidad laboral y la sostenibilidad de las empresas.
Uno de los principales planteamientos de la guía es que mantener el vínculo laboral con una persona diagnosticada no solo tiene un impacto positivo en su bienestar y estabilidad económica, sino que también puede ser una decisión eficiente para la organización. Según los antecedentes recogidos en el documento, reemplazar a un profesional especializado puede representar, en promedio, un costo equivalente al 39% de su salario anual.
Frente a ese escenario, medidas como la flexibilidad temporal, la adaptación de funciones o un retorno gradual al trabajo pueden contribuir a preservar la experiencia y el conocimiento acumulado dentro de los equipos.
Un desafío laboral que va en aumento
La guía advierte que el cáncer tiene un impacto creciente sobre la fuerza laboral. Una persona diagnosticada tiene entre un 14% y un 16% menos de probabilidades de mantenerse empleada, mientras que un 28,4% termina perdiendo o dejando su trabajo.
A esto se suma otra realidad: muchas personas continúan trabajando incluso cuando su estado de salud no se los permite del todo. Lo hacen, muchas veces, por miedo a perder su empleo o a que el diagnóstico cambie la forma en que son vistas dentro de la organización. A este fenómeno se le conoce como presentismo.
Según el documento, éste puede representar un costo promedio anual de US$118.000 para organizaciones medianas y grandes, equivalente a cerca de US$4.100 por trabajador afectado.
A nivel país, el impacto también es significativo. De acuerdo con las cifras incluidas en la guía, el cáncer representa un costo anual de $1.557 billones y equivale a una reducción de la fuerza laboral similar a 26.200 trabajadores a tiempo completo.
Derechos y responsabilidades de las empresas
El documento también reúne las principales normativas que las organizaciones deben considerar al momento de acompañar a trabajadores que enfrentan un diagnóstico de cáncer.
Entre ellas se encuentra el Derecho al Olvido Oncológico, establecido en la Ley N°21.656, que busca evitar condiciones desfavorables para personas que tuvieron cáncer y que han finalizado su tratamiento hace más de cinco años sin recaídas.
También se incluyen el permiso para la realización de exámenes preventivos, contemplado en el Código del Trabajo, y la Ley SANNA, que permite a madres, padres y cuidadores ausentarse temporalmente del trabajo para acompañar a niños y adolescentes que enfrentan enfermedades graves, entre ellas el cáncer.

Cambiar la forma de hablar sobre la enfermedad
Otro de los aspectos que aborda la guía es la manera en que las organizaciones se comunican con las personas diagnosticadas.
Expresiones como “dar la batalla”, “ser fuerte” o “luchar como un guerrero” suelen utilizarse con la intención de entregar apoyo, pero pueden generar una presión adicional sobre quienes enfrentan la enfermedad.
Por ello, el documento propone avanzar hacia una comunicación más cercana y respetuosa, basada en la escucha, la confidencialidad y la posibilidad de acordar ajustes laborales según las necesidades de cada persona.
Para Daniela Sugg, economista de la salud y asesora del Observatorio del Cáncer, acompañar a un trabajador diagnosticado no debe entenderse únicamente como una medida de bienestar.
“Apoyar a un colaborador con cáncer es también una decisión de sostenibilidad económica para la empresa. Cuando no existen medidas de apoyo, los costos se expresan en ausentismo, presentismo, rotación, reemplazos y pérdida de conocimiento”, señala.
La guía incorpora además herramientas prácticas para facilitar su implementación en las empresas, entre ellas modelos de políticas internas, rutas de apoyo para trabajadores y cuidadores, orientaciones para jefaturas y una serie de indicadores que permiten evaluar el avance de estas medidas sin registrar información clínica individual.
El objetivo, según sus impulsores, es avanzar hacia entornos laborales capaces de acompañar de manera efectiva a las personas durante la enfermedad, proteger su continuidad laboral y fortalecer, al mismo tiempo, la sostenibilidad de las organizaciones.