Chile sigue marcando pauta en sostenibilidad. El Ministerio del Medio Ambiente, junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lanzó en Ventanas, Puchuncaví, un programa pionero que busca proteger los ecosistemas marinos usando herramientas económicas innovadoras y el trabajo de pescadores artesanales y líderes locales.
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La iniciativa, impulsada a través del proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad (ICB), apuesta por la creación de refugios marinos dentro de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), donde especies como locos, lapas y algas son claves para el equilibrio del ecosistema.
Un compromiso que une mar y comunidad
En el evento, la ministra Maisa Rojas destacó:
“Hoy necesitamos crear condiciones para que las comunidades puedan proteger y vivir de sus ecosistemas. Este es un paso concreto hacia un modelo de conservación con enfoque territorial”.
Por su parte, Georgiana Braga-Orillard del PNUD subrayó:
“La sostenibilidad ambiental solo es posible si va de la mano con la justicia social y la participación activa de las comunidades”.
Este modelo ya está tomando forma en Maitencillo y Ventanas, donde los pescadores locales firmaron compromisos para conservar y monitorear el ecosistema marino-costero. La colaboración incluye también a Fundación Capital Azul, que busca compatibilizar conservación y explotación sostenible, integrando incluso actividades como el buceo recreativo y el turismo responsable.
Hacia una conservación que beneficia a todos
Amerindia Jaramillo, del Proyecto ICB, afirmó:
“Queremos reconocer el rol de las comunidades costeras en la conservación y ofrecer soluciones concretas para su sostenibilidad”.
Rodrigo Sánchez, de Fundación Capital Azul, agregó:
“Los Refugios Marinos son una gran oportunidad en un contexto de crisis climática. Conservación y explotación pueden convivir para avanzar hacia modelos sostenibles”.
Y desde el terreno, Eugenio Silva, del Sindicato de Pescadores de Caleta Ventanas, celebró:
“Este proyecto ayuda a mejorar la conservación y aumentar la producción. Creemos que perfectamente se puede replicar a nivel país”.
Chile frente al desafío de la biodiversidad
Chile cuenta con una biodiversidad única, pero enfrenta amenazas como la sobreexplotación, el cambio climático y el uso intensivo del suelo. El proyecto ICB introduce herramientas innovadoras como retribuciones por servicios ecosistémicos (RSE) y certificaciones ambientales, que permiten que quienes se benefician de la naturaleza, como consumidores de agua o sectores productivos, contribuyan a su protección y restauración.
¡Un paso concreto hacia un Chile más sostenible, donde conservar el mar no es solo un deber, sino una oportunidad compartida!