La explosión del cohete New Glenn de Blue Origin durante una prueba en tierra volvió a poner bajo escrutinio el ambicioso calendario lunar de la NASA. El incidente ocurrió apenas dos días después de que la agencia espacial estadounidense adjudicara a la compañía contratos clave para futuras misiones de exploración de la Luna.
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Aunque Blue Origin aseguró que parte importante de la infraestructura sobrevivió al accidente y que espera volver a volar antes de que termine el año, el episodio abre interrogantes sobre los plazos de algunos proyectos asociados al programa Artemisa, que busca devolver astronautas a la superficie lunar por primera vez desde 1972.

¿Qué ocurrió con el cohete New Glenn?
El accidente se registró durante una prueba de encendido estático en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. El ensayo formaba parte de los preparativos para un futuro lanzamiento no tripulado. La explosión destruyó el vehículo y causó daños significativos en la infraestructura de apoyo. Entre los elementos afectados se encuentran una torre pararrayos y el transportador-erector utilizado para mover y posicionar el cohete antes del lanzamiento.
A pesar de ello, Blue Origin informó que componentes críticos como los tanques de metano, hidrógeno y oxígeno, además del sistema de agua de la plataforma, permanecieron intactos. El director ejecutivo de la compañía, Dave Limp, aseguró que la estructura principal puede ser reparada y manifestó confianza en retomar las operaciones durante este mismo año.
El papel de Blue Origin en los planes de la NASA
El accidente adquiere especial relevancia debido al rol que Blue Origin desempeña en la estrategia lunar de Estados Unidos. Días antes del incidente, la NASA anunció nuevos contratos para transportar vehículos exploradores destinados a futuras operaciones en la superficie lunar. Además, el cohete New Glenn es una pieza importante para el despliegue del módulo de aterrizaje Blue Moon, una de las tecnologías consideradas para apoyar las próximas fases del programa Artemisa.
La NASA proyecta concretar un nuevo alunizaje tripulado a partir de 2028, marcando el regreso de seres humanos a la Luna más de cinco décadas después de la misión Apolo 17. Por ahora, ni la NASA ni Blue Origin han informado retrasos oficiales derivados de la explosión, aunque la investigación sobre sus causas continúa en desarrollo.
Una plataforma clave para el futuro lunar
El New Glenn es el mayor cohete desarrollado por Blue Origin. Con 98 metros de altura y siete metros de diámetro, está diseñado para transportar grandes cargas hacia órbita terrestre y misiones de espacio profundo. El vehículo ya había demostrado avances importantes en reutilización durante los últimos años, incluyendo aterrizajes controlados de su primera etapa y la reutilización exitosa de propulsores. Su capacidad de carga y reutilización lo convierten en una herramienta estratégica tanto para misiones científicas como comerciales.

La prueba accidentada estaba asociada a una misión que buscaba desplegar 48 satélites del Proyecto Kuiper, la constelación de internet satelital impulsada por Amazon para competir con Starlink, de SpaceX. La compañía planea desplegar más de 3.200 satélites en los próximos años para ofrecer conectividad de alta velocidad a nivel global. Afortunadamente, los satélites no estaban instalados en el cohete durante la prueba, por lo que no resultaron afectados por la explosión.
¿Complica realmente los planes lunares?
Por ahora, el accidente no parece representar una amenaza directa para el regreso de astronautas a la Luna, ya que la NASA cuenta con múltiples proveedores y sistemas de respaldo dentro de su estrategia de exploración. Sin embargo, sí podría generar ajustes en cronogramas específicos si la reconstrucción de la infraestructura o la investigación técnica se prolongan más de lo previsto.
El desafío para Blue Origin será demostrar que puede recuperar rápidamente su capacidad operativa y mantener el ritmo de desarrollo que exige una nueva era de exploración lunar, donde cada lanzamiento será clave para construir una presencia humana sostenible en la Luna.