La histórica esquiadora estadounidense Lindsey Vonn conmocionó al mundo deportivo al revelar que estuvo a punto de perder su pierna izquierda luego de la brutal caída que sufrió en el descenso femenino de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026.
En un video de casi cinco minutos publicado en su cuenta de Instagram, la campeona olímpica de 2010 entregó un dramático testimonio sobre el accidente ocurrido el pasado 8 de febrero, apenas 13 segundos después de iniciar su descenso.
“La lesión más extrema y dolorosa”
“Ha sido, de lejos, la lesión más extrema, dolorosa y desafiante a la que me he enfrentado en 100 vidas”, expresó Vonn, de 41 años, visiblemente afectada.
Aunque inicialmente se informó de una fractura de tibia, el diagnóstico fue mucho más complejo: sufrió fractura de la tibia izquierda, de la fíbula (peroné) y del platillo tibial. “Todo estaba destrozado”, aseguró.
El síndrome compartimental que puso en riesgo su pierna
El fuerte traumatismo derivó en un síndrome compartimental, una condición en la que la presión dentro del músculo aumenta peligrosamente debido al sangrado o inflamación.
“Cuando hay demasiado traumatismo en una parte del cuerpo, la sangre se queda atrapada y comprime todo: músculos, tendones y nervios”, explicó.
De no tratarse con rapidez, esta situación puede provocar daños irreversibles e incluso obligar a una amputación.
La cirugía que cambió el desenlace
Vonn atribuyó su recuperación al doctor Tom Hackett, cirujano ortopédico del equipo estadounidense, quien le practicó una fasciotomía para liberar la presión acumulada en la pierna.
“Me abrió ambos lados de la pierna para dejarla respirar. Me salvó”, relató, agregando que la presencia del médico en Cortina fue clave, ya que estaba acompañándola tras haber sufrido semanas antes una rotura del ligamento cruzado anterior.
Un largo camino de recuperación
Tras dos semanas hospitalizada y múltiples operaciones en Italia y Estados Unidos, la esquiadora recibió el alta médica, pero actualmente se encuentra en silla de ruedas. Además, sufrió una fractura en el tobillo derecho y deberá utilizar muletas al menos dos meses.
“Llevará alrededor de un año para que todos los huesos se reparen”, estimó.
Pese a la gravedad del accidente, Vonn aseguró que no se arrepiente de haber competido. “En la vida hay que tomar los puñetazos como vienen, y este me ha noqueado”, concluyó, agradeciendo el apoyo de los aficionados y del equipo médico.