Veintitrés oros y veintiocho medallas en total en cuatro Juegos Olímpicos. Ese es el palmarés de Michael Phelps, quien dominó la natación como nadie lo ha hecho en la historia. Sin embargo, tras una década desde su retiro, vive alejado de las piscinas y la presión del alto rendimiento, el cual afectó gravemente su salud mental.
A sus 40 años y padre de cuatro hijos, Phelps realizó una profunda reflexión sobre su carrera y su vida en una reciente entrevista en el pódcast 'Whoop': "Yo me miraba al espejo y veía a un asesino con gafas y un gorro, un atleta que mataría por el oro; ahora sé quién soy de verdad y me gusto mucho más”.
Además, el ex atleta estadounidense se refirió a su constante lucha por su salud mental y cómo el alto rendimiento afectó esa parte de su vida. “Soy alguien que lidia y lucha con depresión y ansiedad. Hay días en los que no quiero levantarme; a veces noto como si la habitación se fuera comprimiendo hacia mi”, contó.
"Llegué a mirar a la muerte a los ojos porque no me permitía sentir emociones", complementó.
En ese contexto, Phelps fue tajante al ser consultado por la posibilidad de vincular a sus hijos con la natación: “Tengo 4 hijos y no quiero que naden, no quiero que vivan lo que yo pasé durante más de 20 años con el equipo de Estados Unidos, no se lo deseo a nadie”.