Los antibióticos se utilizan para tratar infecciones, pero también pueden alterar de forma generalizada las bacterias beneficiosas del intestino y favorecer la proliferación de microorganismos potencialmente nocivos.
Un equipo de investigadores de varios centros de Estados Unidos siguió la alimentación de pacientes con cáncer de la sangre durante las semanas que permanecieron hospitalizados para recibir un tratamiento intensivo denominado trasplante alogénico de células hematopoyéticas.
El estudio
Los pacientes recibieron quimioterapia intensiva, en algunos casos acompañada de radioterapia, para destruir las células enfermas y debilitar su sistema inmunitario, y posteriormente, someterse a un trasplante de células madre.
Para prevenir y tratar posibles infecciones, los pacientes recibieron al menos un antibiótico durante su estancia en el hospital. En el 80 % de los casos se trató de antibióticos de amplio espectro, que actúan contra una gran variedad de bacterias y pueden ejercer un impacto considerable sobre el microbioma intestinal.
Los científicos analizaron 9.419 comidas consumidas por 173 pacientes hospitalizados y elaboraron un perfil de la diversidad del microbioma a partir de muestras de heces de 158 de ellos.

Con cada bandeja de comida, los pacientes recibían un cuestionario en el que debían indicar qué cantidad de alimentos y bebidas habían consumido. Los servicios de alimentación de los hospitales, por su parte, proporcionaron la información nutricional de los platos servidos. De esta manera, los investigadores pudieron registrar más de 40.000 alimentos y bebidas.
Por cada paciente, los científicos hicieron un seguimiento de entre 8 y 128 comidas durante un período que abarcó desde 12 días antes hasta 49 días después del trasplante. Además, analizaron más de 1.000 muestras de heces para observar los cambios en la microbiota intestinal.
A más azúcar, más daño
Los resultados, publicados en la revista Nature, indicaron que los pacientes que consumían mayores cantidades de dulces y otros alimentos con azúcar mientras recibían antibióticos presentaban una mayor pérdida de diversidad en el microbioma.
Según los investigadores, esta alteración favorecía que determinados microorganismos desplazaran a otras especies bacterianas. Entre los microorganismos cuyo riesgo de proliferación aumentaba se encuentra Enterococcus faecium.
Los expertos también explican que, "cuando se apodera del microbioma, los pacientes sometidos a un trasplante se enfrentan a un mayor riesgo de infecciones del torrente sanguíneo y otras complicaciones potencialmente mortales".
El equipo observó una reducción adicional del 21 % en la diversidad alfa —una medida de la variedad de especies presentes en una comunidad microbiana— por cada 100 gramos de azúcar consumidos durante las 48 horas previas al tratamiento. Esa cantidad equivale aproximadamente al azúcar presente en un batido, según los autores.

Además, los investigadores observaron que la combinación de una alimentación rica en azúcar y antibióticos de amplio espectro se asociaba con una mayor alteración del microbioma.
"Estos resultados serán claves para desarrollar nuevas estrategias de tratamiento para pacientes con cáncer y, potencialmente, para otras personas que tomen antibióticos", señaló Marcel van den Brink, autor del estudio y presidente del hospital City of Hope Los Ángeles.
La alimentación es clave
Los resultados "refuerzan la idea de que la dieta ejerce una fuerte influencia sobre el microbioma y es una de las formas más prácticas en que los hospitales pueden favorecer la recuperación durante el tratamiento", explicó van den Brink.
"Muchos de los alimentos y bebidas que animamos a consumir a los pacientes hospitalizados, como los batidos nutricionales, los zumos y las bebidas energéticas, tienen un alto contenido en azúcar. Es algo que tendremos que evaluar a la hora de recetar antibióticos", continuó van den Brink.
Para preservar la salud del microbioma, los autores animan a los pacientes a pedir a sus médicos que se aseguren de que los antibióticos se elijan cuidadosamente entre opciones de tratamiento igualmente eficaces para controlar las infecciones.