En los últimos años, el número de artefactos espaciales sin uso que vuelven a entrar en la atmósfera ha crecido exponencialmente, lo que puede suponer un riesgo.
Ahora, un equipo científico presenta una novedosa forma de rastrearlos a medida que caen, casi "en tiempo real" y usando sensores sísmicos terrestres, una técnica que permite captar los estampidos sónicos generados durante la reentrada a velocidades supersónicas.
Sensores sísmicos rastrean basura espacial en California
Con información de dispositivos situados en el sur de California y Nevada para detectar los estampidos sónicos de los desechos que vuelven a entrar, la metodología se probó con datos de código abierto del módulo orbital de la nave china Shenzhou-15, obteniendo una ubicación significativamente al sur de la trayectoria prevista.
Según el estudio, la trayectoria real se situó unos 30 kilómetros más al sur de lo que habían estimado los sistemas de radar desde órbita.
Los resultados se publican en la revista Science, en un artículo firmado por Benjamin Fernando, de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), y Constantinos Charalambous, del Imperial College de Londres. Aunque el estudio se centra en un único evento, los autores señalan que ya han empleado redes sísmicas públicas para rastrear varias decenas de reentradas adicionales.
Riesgos de la reentrada de desechos espaciales
Los desechos espaciales suponen un riesgo para los humanos cuando caen al suelo, para las infraestructuras y el medioambiente –algunos pueden transportar materiales tóxicos, inflamables o radiactivos–. Otra preocupación creciente es la posibilidad de que restos de gran tamaño impacten con aeronaves en vuelo.
Sin embargo, predecir el momento y la trayectoria de reentrada es extremadamente difícil. Los sistemas de seguimiento óptico y por radar terrestres existentes tienen dificultades para monitorizarlos una vez que comienzan a desintegrarse en la atmósfera.
"El problema en este momento es que podemos rastrear cosas muy bien en el espacio. Pero una vez que llega al punto en que realmente se está desintegrando en la atmósfera, se vuelve muy difícil de rastrear", explica Fernando.
Mediante el análisis de datos de 127 sismómetros, los investigadores calcularon la trayectoria y la velocidad del módulo, que con unas dimensiones aproximadas de 1 metro de ancho y más de 1,5 toneladas de peso reentró en la atmósfera en abril de 2024.
Las señales sísmicas también permitieron inferir cómo el objeto se fue fragmentando en cascada, generando múltiples explosiones sónicas a medida que descendía.
Monitoreo en tiempo real de satélites que caen
El seguimiento "casi en tiempo real" –según los autores– ayudará a las autoridades a recuperar rápidamente los objetos que llegan al suelo, lo que es especialmente importante porque pueden transportar sustancias nocivas. El objetivo final es lograr estimaciones de velocidad, dirección y fragmentación en cuestión de minutos, o incluso segundos tras la reentrada.
En un artículo de análisis, Chris Carr, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, dice que se necesita más investigación para reducir el tiempo entre la reentrada de un objeto en la atmósfera y la determinación de su trayectoria. No obstante, el método descrito "permite identificar rápidamente las zonas de caída de desechos", una capacidad que será cada vez más relevante ante el aumento sostenido del número de satélites en órbita y, con ello, de basura espacial.