En 2017, el fotógrafo de vida silvestre Mohammed Almuntasir subió a YouTube un breve video de apenas 19 segundos sin imaginarse el hito científico que estaba a punto de desencadenar.
Su secuencia mostraba a un pequeño felino, anaranjado y de orejas anchas, que se acomodaba bajo un arbusto en las dunas del suroeste de Libia. Resulta que se trataba de un gato de las arenas (Felis margarita), la única especie felina que se ha adaptado al clima extremo del desierto.
Escepticismo sobre el hallazgo en Libia
Aunque se conocía su presencia en otros países del norte de África y Asia Central, no existía un solo registro oficial en territorio libio. Por eso, las redes sociales reaccionaron con escepticismo.
"Nadie creía que se hubiera grabado en Libia. Todo el mundo lo negaba, pero yo seguía insistiendo en que el gato está aquí, en varios sitios; uno de ellos estaba a solo 70 km de Zintan, donde vivo", cuenta Almuntasir al británico The Guardian.
De YouTube al mundo científico
Las imágenes del fotógrafo llamaron la atención de Firas Hayder, zoólogo e investigador posdoctoral en la Universidad Sol Plaatje de Sudáfrica, especializado en pequeños carnívoros.
Hayder estaba sorprendido por el hallazgo del felino salvaje en un país que no tenía registros previos. Por eso, convenció a Almuntasir para colaborar en una investigación oficial.
Investigar sin infraestructura y con peligros en campo
Pero la búsqueda en el desierto fue un gran desafío: el suroeste de Libia carece de áreas protegidas, cámaras trampa o instituciones para coordinar el trabajo de campo.
Además, rastrear al "fantasma del desierto" —apodo recibido por ser escurridizo— exigió adentrarse en un territorio peligroso, dominado por redes de contrabando en las fronteras con Argelia, Níger y Chad. Aunque contaban con la guía de las comunidades tuareg, el riesgo era constante.
"Una vez nos vimos envueltos en un tiroteo durante uno de nuestros viajes, lo que nos obligó a abandonar la zona rápidamente", narra Almuntasir. Y, a pesar del peligro, el fotógrafo recopilaba las coordenadas de cada avistamiento reportado por los locales para planificar expediciones específicas "armado" únicamente con su cámara.

Wadi Armet: la guarida secreta del felino
El esfuerzo culminó en un estudio publicado en la revista Journal of Arid Environments, que documentó la presencia del gato del desierto en 13 localizaciones distintas.
Casi la mitad de los avistamientos se concentraron en Wadi Armet, un valle remoto y escarpado a unos mil kilómetros al suroeste de Trípoli, cuyo terreno inaccesible funciona como un refugio natural.
"Este valle es increíblemente extenso. Más de la mitad sigue sin explorarse debido a lo accidentado que es el terreno. Los animales migran hasta allí en verano en busca de agua", apunta el fotógrafo.
El estudio reveló también la presencia en Libia del turón rayado del Sáhara (Poecilictis libyca), hallazgo que amplía su muestra de distribución y que se limitaba a Túnez y Argelia.

El reto de proteger al "gato fantasma"
Pese al éxito del descubrimiento, la investigación encendió las alarmas. Almuntasir y Hayder documentaron que algunos ejemplares siguen siendo capturados para su venta ilegal como mascotas en mercados locales o mueren por la cacería.
El hallazgo reabre el debate sobre la necesidad de proteger la biodiversidad en zonas de conflicto. Para los científicos, el gato del desierto no solo es una joya zoológica "fantasma", sino un símbolo de identidad para una región que empieza a redescubrir sus propios tesoros naturales.