La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el fenómeno de El Niño será cada vez más intenso a nivel mundial, alertando que "está adquiriendo una magnitud extraordinaria frente a nuestros ojos".
De acuerdo a lo señalado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe una "probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027", un nivel de certeza sin precedentes en las proyecciones de la agencia espacial y climática.
El motor de este escenario son las temperaturas del Pacífico tropical, que se encuentran muy por encima de los promedios históricos.
Específicamente, entre mayo y julio de 2026, la anomalía en la superficie oceánica alcanzó 1,5 °C sobre lo normal, subiendo a 2 °C en julio y superando los 2,6 °C a mediados de agosto.
Bajo la superficie, las temperaturas llegaron a registrar desviaciones de más de 8 °C por sobre el promedio.
"El Niño está adquiriendo una magnitud extraordinaria ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando", sostuvo el Secretario General de la ONU, António Guterres, enfatizando la urgencia de actuar ante el cambio climático.
Por su parte, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que el evento amenaza con asestar "un golpe enorme" a las economías y comunidades globales a través de sequías e inundaciones devastadoras.
Factores clave del fenómeno actual
-
Impacto heterogéneo: la OMM aclaró que la intensidad de El Niño no se traduce en los mismos efectos para todas las regiones; la ubicación, la época del año y las dinámicas de los océanos Atlántico e Índico influirán en los patrones locales
-
Previsiones a corto plazo: para el trimestre septiembre-noviembre de 2026, los modelos proyectan temperaturas superiores a lo normal en casi todas las áreas terrestres del globo
-
Sectores vulnerables: las mayores amenazas se concentran en la agricultura, la salud pública, la energía, los recursos hídricos y la gestión de desastres
Frente a la gravedad del pronóstico, la OMM y los servicios meteorológicos nacionales pusieron en marcha la mayor movilización en los 50 años de historia del organismo para reforzar los sistemas de alerta temprana.
El objetivo es permitir que los gobiernos y sectores productivos tomen medidas preventivas para mitigar las pérdidas humanas y económicas antes de que el fenómeno alcance su pico máximo hacia finales de año.