Este lunes, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron por primera vez en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York, Manhattan. En la instancia, el líder venezolano se declaró inocente y se describió a sí mismo como un "hombre decente".
"No soy culpable (...) soy un hombre decente. Sigo siendo el presidente de mi país", sostuvo Maduro, según recogen diversos medios estadounidenses. Flores, por su lado, aseguró ser "completamente inocente".
La sesión fue dirigida por el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, quien estará a cargo del caso y que cuenta con una larga trayectoria judicial.
El magistrado, además, fijó la fecha de la próxima audiencia judicial, quedando programada para el 17 de marzo.
El dictador venezolano contrató como abogado defensor en el proceso penal en Nueva York al reconocido penalista Barry Pollack, quien representó durante varios años al fundador de Wikileaks, Julian Assange, consiguiendo recientemente su liberación.
Por su parte, el abogado Mark Donnelly, especializado en delitos económicos y exfiscal del Departamento de Justicia, es el que representará a Flores durante este proceso judicial.
Sus respectivos equipos legales han indicado que "en este momento" no solicitarán la libertad condicional. El abogado de Maduro ha informado al juez de que tiene "algunos problemas de salud que requerirán atención", mientras que el de Flores ha denunciado que sufrió "lesiones importantes durante su secuestro".
Las cuatro acusaciones contra Maduro
Es importante mencionar que Maduro es acusado cuatro cargos federales: conspiración de narcoterrorismo; conspiración para la importación de cocaína; posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos; y conspiración para poseer esos mismos artefactos en apoyo de actividades criminales, así como de colaborar con organizaciones criminales calificadas como terroristas por Washington.
La misma fiscalía presentó una acusación contra Maduro en 2020, con los mismos cuatro cargos. La acusación actualizada hecha pública el sábado agrega algunos detalles nuevos y coacusados, incluida la esposa de Maduro, Cilia Flores.
La primera dama está acusada de ordenar secuestros y asesinatos, así como de aceptar sobornos en 2007 para organizar una reunión entre narcotraficantes y el director de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela.