La selección de fútbol de Noruega regresó a su país este lunes bajo un ambiente de fiesta. El plantel aterrizó en el Aeropuerto de Oslo tras su mejor presentación histórica en una Copa Mundial de la FIFA, marcada por el debut de Erling Haaland en una cita planetaria.
El avión de la delegación escandinava ingresó a la pista en medio de un tradicional saludo de agua provisto por los servicios de emergencia del terminal aéreo. En las afueras de la losa, decenas de trabajadores portaban banderas nacionales sobre vehículos de asistencia.

El atacante del Manchester City anotó siete goles a lo largo de la competencia, consolidándose como la principal figura ofensiva de su país, por lo que su retorno a Noruega no podía pasar desaparcibido.
En su descenso del avión, Haaland posó junto a una de sus afamadas carteras Birkin y un mapache disecado sosteniendo una botella de whiskey de la tienda Wild Bill's de Dallas, que visitó durante su estadía en norteamérica.
Tras abandonar las dependencias del aeropuerto de la capital, el plantel y el cuerpo técnico iniciaron su traslado hacia el Palacio Real de Oslo, donde serán recibidos de manera oficial por los reyes.