La llegada de intensos temporales asociados al fenómeno climático conocido como "El Niño Godzilla" mantiene en alerta a la capital, poniendo el foco de preocupación en el arbolado urbano. Aunque los árboles actúan como pulmones verdes fundamentales para regular el calor y dar sombra, la falta de mantención los transforma en una amenaza latente. Rodrigo, especialista en la materia, realizó un exhaustivo catastro a más de 31.500 árboles en la Región Metropolitana, detectando que un 14% de ellos presenta condiciones malas o críticas. Esto significa que existen más de 4.300 ejemplares en estado de descomposición o con fallas estructurales que podrían colapsar ante la primera ráfaga de viento fuerte, arrasando con los cables del alumbrado público.